‘Una canción sobre lo que sea’, de José Luis Isoard Arrubarrena: una balada del privilegio y la creación
6 de enero, 2026
Por Carlos Ramón Morales
Elena ha creado una canción íntima y triste: la quiere grabar. Su amiga de secundaria, Carla, colecciona mapas y está sola. Elena quisiera que Carla fuera su mecenas para producir su canción; Carla recuerda cómo se divertían juntas en sus días adolescentes. Entre la precariedad y el privilegio, la amistad se hace incómoda. “El verdadero antagonista de esta película es la brecha económica”, dice José Luis Isoard Arrubarrena, director de la película.
Una canción sobre lo que sea, de José Luis Isoard Arrubarrena, tiene en su centro el abismo entre dos amigas que querrían acercarse y no saben cómo, de refilón retrata una generación de artistas que transitan por proyectos que no les pertenecen. Y en el fondo, una canción íntima, triste, que quisiera decir lo que apenas se balbucea en incómodas charlas.
Una canción sobre lo que sea estrena en salas selectas del país, a partir del 15 de enero de 2026. A propósito del estreno charlamos con Isoard Arrubarrena sobre privilegios, resentimientos y la melancolía que suele asomarse en las buenas comedias.
¿Cómo vas llegando a la historia de Elena y Carla, la primera urgida de grabar su canción, la segunda con una soledad que la ciega?
Podría pasarnos a todas las personas que hacemos arte; uno decide hacer arte sacrificando muchas cosas económicas, y luego te preguntas por qué haces esto.
Pero para mí la película habla de la amistad, más que hablar de la frustración de tener una carrera artística improductiva. Dos amigas que intentan recobrar su relación pero no pueden porque una tiene lo que necesita la otra y no saben cómo resolverlo.
Una canción sobre lo que sea señala el privilegio pero también el resentimiento: la imposibilidad de acceder a oportunidades que otros tienen fácilmente. Pero no tiende a lo maniqueo: presentas a dos chicas en sus contextos, y propones una dicotomía interesante.
Las dos amigas me caen bien. Era un esfuerzo importante que las dos me cayeran bien. Y las dos tienen cosas en común conmigo, puedes creer que está sucediendo una amistad. Pero es cierto, aparece esa dicotomía. Creo que el antagonista de la película es la brecha económica y el resentimiento que uno construye, cómo se alimenta el rencor. Tampoco quiero decir que está mal el rencor y el resentimiento, a veces son motores de cambio. Pero a uno le hace mal.
Creo que el enojo de Elena tiene que ver con enojos que yo he tenido o que tengo todavía, y eso no quita que también tengo mi privilegio, pues crecí en un contexto con amigos o gente que tienen dinero y empresas. Cuando conoces a esta gente, a menos que sean unos psicópatas locos, te parecen agradables. Y Carla tiene su carisma, su tristeza, su soledad. Era importante retratarla bien, a pesar de que esté ciega en muchas cosas, porque el privilegio ciega.
Dos actrices llevan la película: Camila Acosta, que ya ha trabajado varias veces contigo, y Lucía Tinajero. ¿Cómo encarnan a sus personajes?
Camila tiene muchos talentos y traté de ponerlos en la película, porque cuando no tienes dinero ahí debes encontrar tus valores de producción, en el talento de Camila. Ella también está haciendo cortos y canciones. Ahorita tiene seis canciones; ya las empezó a grabar. De hecho, la canción de esta película, “When I Die”, es de ella y ya está en Spotify.
Para el personaje de Carla necesitábamos una actriz blanca, que fuera hábil con la farsa. Y Camila y Lucy son mejores amigas desde la carrera, fue natural invitarla, porque era un trabajo entre amigos, que toma un tiempo y necesitas a alguien que te pueda esperar.
El centro de Una canción sobre lo que sea está en la visita que le hace Elena a Carla, desde ahí propones un ejercicio casi teatral, muy incómodo. ¿Cómo trabajaste con Camila y Lucía estas escenas?
Yo estaba interesado en hacer diálogos largos, incómodos. Creo que hay que buscar dentro de la incomodidad, tal vez a mí me divierte. Tengo muchas interacciones incómodas en la vida y hay algo en mí que disfruta de esa torpeza.
Me gusta cederles el ritmo a Camila y Lucy, porque cuando grabas algo en una sola toma, estás entregándoles mucho control a los actores. Ellos deciden las pausas, el ritmo de la película. Me divierte verlas sucediendo. Es un pequeño riesgo, porque de repente te desencanta algo que escribiste y es difícil retirarlo si no tienes plano y contraplano. Aquí ya te entregaste a esa propuesta.
En esta película no tengo muchos arrepentimientos de diálogos, estoy satisfecho con la incomodidad. Lucía y Camila tienen unas pausas brillantes con todo lo que no se atreven a decir, quieres sacudirlas. Al final, con lo torpes que son, te preguntas cómo puede haber ahí una amistad, con las dos tan mensas, como yo.
Y a este momento sigue otro en el bosque, con una fantasía de disfraces naif. Contrasta con la escena del departamento, en el que propones cámara fija y una dirección de actores más puntial. Acá es como si te alocaras a jugar con los espacios, a ser rápido, a exagerar.
Esa escena del Nevado de Toluca es más divertida y vigorosa, porque busca liberar la tensión en la película. Teníamos un storyboard ambicioso y luego entiendes que no tiene los recursos para ejecutarlo, entonces fuimos improvisando en la montaña para darle esa fuerza.
En la ficha técnica de la película se describe como dramedy. Pienso que sí hay estos momentos melancólicos, pero también mucho humor. Pero tu humor no es de gag, sino tu mirada sobre tus personajes.
Yo soy muy payaso en la vida real, es un instinto que tengo, aviento muchos chistes malos en las conversaciones o trato de ironizar. Cuando escribo sale ese instinto, y ni siquiera intento escribir una escena chistosa, pero acaban pasando estas cosas que uno termina de abrazar. Al final, si voy a tener una voz, tendrá que ser mi voz, con lo bueno y lo malo. La película tiene sus tipos de comedia para diferentes humores.
Tampoco es tan trágica. ¿Qué pasa si no puedes grabar tu canción? Hay muchas canciones, muchas películas; si no puedo hacer ninguna película el mundo tampoco la va a extrañar tanto. Alguien hará una muy parecida.
También haces una radiografía de cómo se está haciendo el arte en México: el teatro, el audiovisual, la música. Hablas de plataformas, de proyectos musicales de diseño, de grabar audiolibro. Me muestras cómo ocurre el arte en los 2020s.
Son todas estas frustraciones que estamos viviendo quienes hacemos arte. Si eres director independiente estrenas en salas alternativas; no es lo mismo que alguien que estará en HBO Max o en Prime Video. También me dan risa los audiolibros de superación personal. Para Elena es hiriente estar grabando un audiolibro, cuando ella no cree que una buena actitud haga la diferencia. Es una colección de detallitos para construir el panorama de este momento, que es tonto también: todas estas cosas que pasan alrededor de hacer arte.
Mencionamos a Guillermo del Toro y le hacemos una parodia a Roma, era contextualizar lo que le pasa a esta generación. La película a los actores les gusta mucho, no sé cómo la vaya a recibir la gente en general, pero a los actores les ha gustado mucho y eso me hace feliz.
¿Qué te parece estrenar al inicio de 2026?
Me gusta mucho trabajar con Benuca Films, Fernando Montes de Oca se entrega enteramente a las películas, por más independientes que sean, y hace un trabajo de luchar por ellas, encontrar espacios, aunque sea el último rincón.
Me da ilusión poner a estos actores que admiro en la pantalla, a Camila y Lucía, pero también a Joana Larequi, Jatzke Fainsod, Viridiana Robles, Ismael Sangal; estoy muy agradecido con ellos y que la gente los vea en un cine, eso es muy padre.
Yo a veces pienso que todos los actores deberían hacer un protagónico en su vida. Son las cosas que me ilusionan.
Una canción sobre lo que sea (México, 2024). Dirección y guion: José Luis Isoard Arrubarrena. Productores: Camila Acosta, Gonzalo Romero, Rafael Martínez Sánchez, José Luis Isoard Arrubarrena, Miguel Galo. Productor asociado: Fernando Montes de Oca (Benuca Films), Pía Gómez Escalante. Cinefotografía: Miguel Galo. Montaje: Rafael Martínez Sánchez. Música: Camila Acosta, Joaquin Garcia, Santiago Parra y Lázaro Cristóbal Comala, Judas el desgraciado, Belafonte Sensacional. Sonido: Rafael Martínez Sánchez. Diseño sonoro: Raúl Zetina Corral. Mezcla: Pablo Carvallo, Santiago Parra. Vestuario: Julieta Hernández Colin. Elenco: Camila Acosta, Lucía Tinajero, Jatzke Fainsod, Viridiana Robles, Joanna Larequi, Ismael Sangal, Fernando Villa, Rodrigo Murillo, Jessica Carrancá, Mary Sol Cruz Garcia, Gonzalo Romero, José Luis Isoard Arrubarrena, Pablo Marines.