‘La Virgen de la tosquera’, de Laura Casabé: el horror hormonal
23 de enero, 2026
Por: Carlos Ramón Morales
El verano en Buenos Aires: esa fiesta y ese infierno adolescentes. Carritos de supermercado que se pudren. Lagunas peligrosas con perros salvajes. Cuerpos que se desean, cuerpos que se detestan. Rock, boliches; Natalia, Josefina y Mariela que no le quitan los ojos a Diego, hasta que llega Silvia y se los arrebata.
El horror que la escritora Mariana Enriquez sabe filtrar desde lo cotidiano, la cineasta Laura Casabé lo traduce en un coming of age tan nostálgico como perturbador. La Virgen de la tosquera adapta al cine dos cuentos de Enriquez: “El carrito” y el que da nombre a la película. Además, La Virgen... es una coproducción entre Argentina, España y México.
Película con apoyo de EFICINE Producción, al frente del talento mexicano está la productora Caponeto, con Diego Martínez Ulanosky y Livi Herrera. Tras la cámara, el cinefotógrafo Diego Tenorio. Platicamos con ellos, y con la directora Laura Casabé, sobre esta historia de horror que ocurre entre el sol y los boliches.
Laura Casabé: la jauría de las amigas
Mariana Enriquez ya es una autora canónica, cualquier adaptación de su obra genera expectativas. ¿Cómo fue enfrentar este riesgo?
Con mucha naturalidad. Descubrí a Mariana en 2017, una amiga me compartió sus cuentos. Encontrar a una argentina escribiendo terror me atrapó al instante.
Leí un material lleno de posibilidades para ampliarlo con imágenes y sonidos. Había personajes buenísimos, conflictos intensos, y un punto de vista del terror que me interesaba explorar: mujeres adolescentes enfrentando crisis endémicas en Argentina, una vivencia que resonaba conmigo. Me representaba su forma de entender el deseo femenino.
En 2019 me acerqué a Mariana. Todavía no era el boom literario que vino después. Pudimos hablarle como lectores que interpretaban un material, no como cineastas presionados por la fama de la autora. Ella fue generosa y nos dejó trabajar con libertad.
Más allá del horror, la película funciona como un coming of age: hay sol, verano, cuerpos jóvenes, descubrimientos; ¿algo personal se filtra en esa mirada?
Es lo más biográfico que he hecho en toda mi vida. Esta película habla de mi generación de mujeres, la que atravesó la crisis de 2001 a los 19 años. Es el verano de la desilusión, y también habla de lo doloroso que puede ser crecer. En estos cuentos encontré un canal para contar mis vivencias.
Las bandas, los chicos, el boliche Kim y Novak: todas las referencias son reconocibles para quien haya estado ahí. Esa vulnerabilidad, esa manera de ser con las amigas, de ser como una manada, una jauría.
El guionista Benjamín [Naishtat] y yo volcamos nuestra experiencia personal. Hay un círculo de tres personas: Mariana, que sus relatos son biográficos; y nosotros, que coincidimos en esa vivencia. La experiencia de los tres confluyó. Y quizás por eso elegimos ese momento de la vida tan vulnerable: el pasaje al otro lado.
Pensaba en el elenco. A veces uno ve películas y, con el tiempo, descubre que ahí estaban los primeros trabajos de actores que luego se vuelven enormes. Tengo la sensación de que La virgen de la tosquera va por ese camino.
Si íbamos a hablar de chicos de los suburbios, teníamos que buscar actores más allá de Capital Federal. Hicimos un casting abierto, fue casi cassavetiano, de buscar y buscar hasta dar con los actores. Me parecía importante que fueran jóvenes con la adultez de tener que ganarse el mango, de vivir en el suburbio, de tomar un tren y viajar horas. Esa experiencia está en el cuerpo de cada actor.
Cuando los encontramos, ensayamos durante dos meses. Fue un proceso de mucha disciplina, pero también de convivencia, para que se hicieran amigos y lograran la dinámica de un grupo real. Pasar tiempo juntos permitió que surgieran vínculos auténticos.
Desde el Imcine siempre nos interesa la presencia mexicana en los proyectos de otros países. ¿Quiénes fueron los mexicanos que participaron en la película?
El talento mexicano nos enriqueció de una manera impresionante. Diego Tenorio es uno de los mejores fotógrafos que conozco. México tiene una tradición fotográfica extraordinaria: delicada, sofisticada, innovadora. La mirada de Diego atravesando el conurbano argentino, le da a la película una gran fuerza visual.
Después está Fernanda Echeverría. Trabajó con una disciplina admirable. Adoptó el acento argentino con una entrega absoluta, como actriz de método. Nunca dejaba de hablar sin acento. Fue incansable.
Y luego Miguel Schverdfinger, montajista de Lucrecia Martel, con una talla y sofisticación enormes. Siento profundo amor y admiración por ellos. A Diego lo volvería a elegir, sin dudarlo. Le decía el otro día: “Me desespera pensar que no vayamos a trabajar juntos.”
Tu película articula equipos de Argentina, México y España. ¿Qué posibilidades creativas hay en esta experiencia de la coproducción?
Así se hace ahora el cine independiente. Era renovador para mí cruzarme con talentos criados con otra tradición cinematográfica.
Hoy vivimos un momento de exacerbación del individualismo. Como artistas, debemos abogar por el cruce, el diálogo y las redes. Entonces, la película se enriqueció enormemente. El ejemplo es Diego Tenorio: un fotógrafo mexicano que trae su mirada al conurbano bonaerense. Esa combinación genera algo que nunca se había visto antes, en la forma de retratar esta parte del mundo.
Diego Martínez Ulanosky Y Livi Herrera, productores: los corazones de la coproducción
¿En qué momento se cruzan con La Virgen de la tosquera?
Diego Martínez Ulanosky (DMH): Durante la pandemia fui a Venecia a presentar Tengo miedo torero, una adaptación de Pedro Lemebel. Estaba leyendo Nuestra parte de la noche de Mariana Enríquez y lo mostré en un reel de Instagram. Estaba solo, en unas ruinas que normalmente estarían llenas de gente. Laura me escribió: “¿Eres fan de Mariana Enriquez? Tengo los derechos de dos cuentos. Hagamos una película.” Y así empezó la aventura.
Comenzó la búsqueda de fondos. En San Sebastián se sumó Mr. Miyagi, productora catalana. También entró Ibermedia, y más tarde Filmax, como agente de ventas. Fue un trabajo colaborativo, con mucho corazón.
La hicimos en un momento difícil para Argentina, cuando cortaron los fondos del INCAA. Logramos sacarla adelante, y por eso la sentimos más como una película propia.
¿El rodaje ya ocurrió durante el gobierno de Milei?
DMU: Sí, fue la primera película argentina hecha después de que asumió Milei. Empezamos en enero de 2024 y él había asumido el 10 de diciembre de 2023. Fue muy osado, la verdad.
Livi Herrera (LH): La película estuvo muy castigada, y solo pudo viajar Diego. Aun así, nuestros esfuerzos se enfocaron en sacarla adelante. En momentos nos preguntamos: “¿qué va a pasar?” Todos los apoyos que tenían las productoras argentinas prácticamente desaparecieron. Pero son proyectos que nacen desde el corazón, y cuando vienen desde ahí todo empieza a fluir.
¿Cómo se dio la integración del talento mexicano en este proyecto?
DMU: Diego Tenorio, fotógrafo de Tótem, La paloma y el lobo y otras películas, viajó con varios técnicos y creativos. La postproducción se hizo en México. El colorista Leo Fayas trabajó en el proyecto. Miguel Schwartzböhler fue otro de los grandes hallazgos. Ha trabajado con Lucrecia Martel, Alejandra Márquez Abella y Natalia Beristain.
Fernanda Echevarría hizo una tremenda actuación. Desde que pisó Argentina no tuvo contacto con ningún mexicano, para no perder el acento del personaje. Se hizo amiga de los otros actores, pero evitaba convivir demasiado con ellos, porque estaba concentrada en su papel. Incluso Mariana Enriquez, al ver la película, dijo que Fer era exactamente como imaginaba al personaje de Silvia.
¿Entonces ustedes también tuvieron relación con Mariana Enriquez?
LH: No tanto como mejor amiga, pero siempre tuvo una actitud excelente. Tiene una conversación increíble y una visión poderosa. En entrevistas recientes le preguntaron si no le daba miedo ver sus cuentos en pantalla. Respondió: “Al principio sí, pero en el momento que mi obra inspira a alguien a crear otro tipo de arte, para mí es un agasajo.”
¿Qué me pueden contar de la manera de dirigir de Laura Casabé?
LH: Tiene una visión muy particular, y sabe trasladarla bien a la imagen. Esta película es una gran demostración de cómo se trasciende un universo literario a otro cinematográfico. Además, ella vivió ese momento, así logró apropiarse de la historia desde su experiencia.
Frente a la idea de que el cine debería ser estrictamente nacional, ¿qué les ha dejado la experiencia de coproducir una película como esta? ¿Qué aporta este modelo de trabajo entre países?
LH: Las coproducciones potencian la creatividad, las visiones y la maquinaria. Creo que son el modelo a futuro. Es increíble contar con talentos de todo el mundo, con visiones que amplían tu proyecto, en lugar de limitarlo. Además, producir con México es un gran activo para muchos países: los estímulos que tenemos aquí no existen en otros lugares, y eso es una ventaja enorme.
Diego Tenorio, cinefotógrafo, y la luz que se filtra en las persianas
¿Cómo te involucras en este proyecto?
Laura llevaba un rato trabajando con una directora de fotografía de México, pero tuvo un problema y se bajó del proyecto. Entonces llegaron conmigo. Me entrevisté con Laura y conectamos bien respecto a cómo entendíamos la historia. Me fui a Argentina semana y media después. Estuve cinco semanas preproduciendo y arrancamos. Todo fue de una manera muy rápida y muy intensa.
La Virgen de la tosquera es una película de verano, de colores brillantes. ¿Cómo platicaban estos colores para darle la vuelta al tópico del terror?
El terror y la violencia también habita en otras geografías, no sólo en Europa del Este. Desde la primera lectura del guión, La Virgen... va sobre el deseo interrumpido. Una chica desea a su amigo, otra se entromete, la sexualidad se convierte en una pulsión de vida, pero también hay una pulsión de muerte por la crisis social. El mundo es hostil y no te deja obtener lo que quieres, hay un caos que no te deja ser. Era pensar que el calor también es violento, entonces el verano deja de ser luminoso.
Por ejemplo, en una secuencia se va la luz y llega un vecino golpeado. Se escribió para la noche, pero había dificultades para mostrar el exterior. Entonces vi estas persianas pesadas de madera que ellos usan y pensé que podríamos hacerla de día, con la luz violenta que entra, pero que habita en la oscuridad. Ante la violencia exterior hay una búsqueda de aislarse, y ahí estaba la respuesta: una persiana que filtraba la luz.
La Virgen de la tosquera (México, Argentina, España, 2025). Dirección: Laura Casabé. Guion: Benjamín Naishtat. Producción: Alejandro Israel, Valeria Bistagnino, Tomás Eloy Muñoz Lázaro, Diego Martínez Ulanosky, Ángeles Hernández, David Matamoros, Livi Herrera. Fotografía: Diego Tenorio. Edicion: Miguel Schverdfinger y Ana Remón. Sonido: Yasmina Praderas Ramírez. Música Original: Pedro Onetto y Fabián Aranda. Elenco: Dolores Oliverio, Fernanda Echevarría, Luisa Merelas, Agustín Sosa, Isabel Bracamonte, Candela Flores, Víctor López, Dady Brieva.