‘La gran historia de la filosofía occidental’, de Aria L Covamonas: una animadore hace propaganda maoísta


Imagen principal

Entrevista con Lucía Cavalchini, productora de La gran historia de la filosofía occidental

 

3 de septiembre, 2026

 

Por Carlos Ramón Morales

 

El Comité Central de la República del Pueblo ha comisionado a le animadore Aria L. Covamonas para la realización del largometraje La historia de la filosofía occidental, basada en una idea original de Mao Tse-Tung, con reparto y vestuarios a cargo del camarada Kang Sheng; material de uso exclusivo del Politburó, cuya visualización no autorizada constituye una ofensa contra-revolucionaria.

Covamonas, quien con sus cortometrajes animados ha provocado la extrañeza y  admiración del público, vertió en La gran historia de la filosofía occidental ideas varias sobre el desarrollo del pensamiento, la cultura, los vicios y las deformaciones de Occidente y su desarrollo capitalista. Con participaciones estelares del mismo Mao, además de Sócrates, Nietzche, Lacan, Mickey Mouse y Ayn Rand; con el uso de imágenes de dominio público; software libre y técnicas de collage; La gran historia de la filosofía occidental funciona como delirio dadá, videoensayo del pitorreo dialéctico, pero también como testimonio de una angustia personal y generacional, que se modula desde el absurdo y el sarcasmo.

La gran historia de la filosofía occidental tuvo su estreno en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam y ahora compite en la categoría de Largometraje Animado en la 68 entrega de los Premios Ariel. La productora de esta película, Lucía Cavalchini, nos compartió la experiencia de acompañar el delirio, la lucidez, también la disciplina y la constancia de esta artista indescifrable que fue Aria L. Covamonas.

 

¿Quién era Aria Covamonas y en qué momento se te apareció con el proyecto de La gran historia de la filosofía occidental?

Era una persona que se dejaba conocer poco. Pertenecía a una comunidad históricamente reprimida y su historia no fue fácil. Como muchas personas trans tuvo que dejar su lugar de origen, Monterrey; era esquiva y desconfiada de la humanidad, y en consecuencia, de sus productoras también.

También desconfiaba del sistema cinematográfico, de las reglas que impone, pero se contradecía entre querer estar ahí y lo que ella construía por caminos alternos: hacía su camino renunciando al sistema industrial, pero también tenía la tentación de querer que su cine estuviera legitimado.

Yo empecé a producir cortos experimentales, vi un corto suyo y pensé: "¿Quién es ésta? ¿De dónde sale?” Nadie estaba haciendo este tipo de historias en México. Ella participó en 2020 en Animasivo y sobresalía, no por la calidad técnica, sino por lo que proponía visualmente y conceptualmente. Ahí fue mi primer encuentro con sus imágenes. Luego, a través de Pablo Baksht, también productor de cine de animación, decidimos acompañarla en su primer largometraje.

 

¿Cómo fue el proceso de producción de La gran historia de la filosofía occidental?

Fue una película hecha por una sola animadora, lo cual no sucede nunca, porque los equipos de animación son gigantes, una película de animación es un proyecto titánico. 

A esta película la apoyó la primera convocatoria de Focine a la Animación, en 2021. Me pareció un gesto importante para el comienzo de este apoyo, que reconociera una película con reglas de producción distintas, que debía tratarse de otra forma. Fue un gesto importante desde el Imcine. 

Aria escribió un guión, todavía quedan restos de él en la película. Pero también escribió cosas que después no sucedieron, aunque su proceso de trabajo sí tenía rigor y disciplina: hizo tres segundos de animación al día, durante tres años, un desempeño disciplinado y matemático.

 

Debe haber sido un esfuerzo gigantesco, ¿cómo trabajó Aria sola? 

Vivía en su casa de Oaxaca, tenía poco contacto con el mundo: una especie de soledad autoimpuesta, como respuesta a lo agónica que puede ser una existencia trans. Pero tenía una tremenda disciplina y una tremenda inteligencia. Era una gran intelectual, una gran pensadora, solo que desde el sufrimiento. 

Ella usaba Blender, un software libre. Y usaba material de dominio público. Su proceso artístico también responde a esta inconformidad hacia el sistema.

Como el software propietario no le gustaba, lo subvertía al software libre. El programa Blender sirve para hacer 3D, pero ella encontró la forma de usar el cutout en el programa. Hacía un multiplano digital y dentro de él movía las imágenes, que son recortes de otras imágenes digitales de dominio público. Ahí hay un pienso acerca del derecho de autor, de qué significa la propiedad industrial, esta cosa que es tan importante en animación. Hay mucha política en esta película.

 

Su proceso creativo era político...

Es una peli que no responde a ninguna lógica tradicional. Sin embargo, sí hay muchos elementos de statement, sabía de qué quería hablar, de su inconformidad con la norma occidental. Jugaba con el pensamiento, fracturó el logos aristotélico desde la ironía, el humor, el sinsentido, que es el mensaje de esa película: proponer al mundo occidental como opresor, que también tiene que ver con su biografía personal, con las reglas del cine y con el orden hetero-patriarcal occidental.


Imagen secundaria

En La gran historia de la filosofía occidental hay presencias interesantes  y simbólicas, como Mao Zedong, Nietzsche, Ayn Rand, y hasta imagino que se regocijó haciendo al Mickey Mouse deforme, porque ya lo podía usar...

Mickey entró en el dominio público hace poco y Aria estaba exaltada con esto, porque, ¿quién es Mickey Mouse? Es el hombre eficiente de Disney, la destreza de Disney, el capitalismo, finalmente, una encarnación fantástica...

 

Pero lo mismo se pitorrea de Mao Zedong...

Yo le preguntaba, ¿por qué Mao? Mao es comunista. Y ella me decía, "Pero Mao es contradictorio”. Hoy en día el comunismo chino, que deriva del maoísmo, tiene un encuentro con el capitalismo que hacía sentir a Aria descolocada. Pero otra vez: no hay que tomar la película con rigor político.

 

Es la falta de rigor pero también es el desconcierto de Aria y de nosotros, que no sabemos dónde situarnos en los espectros ideológicos y políticos contemporáneos. Y tratando de encontrar hilos, también es autorreflexiva sobre el oficio de la animadore. 

En la ficción de la película, ella hace un filme comisionado, de propaganda, pero la animadore fracasa en su cometido y se enfada el presidente y todo el partido. Esa es la historia de la película, la imposibilidad de hacer una película de propaganda y la frustración del animadore, que es la frustración de estar en ese lugar agónico, que es donde se encuentran los animadores, quienes muestran su cine como un lugar de cansancio extremo, de obsesiones, de hartazgo y esto lo manifestaba mucho Aria. Entonces es una película autocrítica, porque ella se mete en juego, ese animadore que está ahí es obviamente Aria.

 

La gran historia de la filosofía occidental ahora compite en la categoría de Largometraje Animado de los Premios Ariel 2026, pero después, ¿cuál puede ser su camino? ¿Cuál es la ruta que quieren trazar con ella?

Queremos entrar a públicos, perfiles o comunidades distintas. A mí me interesa la comunidad trans, pero también me interesa el mundo de los filósofos, quienes pueden reconocer a todos los personajes. Podría funcionar como película didáctica, ver fragmentos e identificar a Lacan o Annie Rand. Hay un apartado importante sobre el destino manifiesto, entonces ahí puedes hacer una clase de historia, también de literatura, de cine y de filosofía. Es una película que puedes usar en las aulas.

Obviamente también está la comunidad de animadores y animadoras, y la comunidad de cine experimental. Hasta pienso que se puede hacer cine en vivo. Pienso en comunidades que pueden ser afectadas y tener discurso y respuestas de esta película. Y luego llevarla al stream de internet.

 

¿Qué tanto crees que trascienda la persona que fue Aria Covamonas en este filme, lo que fue su vida y su reciente fallecimiento?

Yo me quiero quedar con su obra, no con los finales de su vida y su persona, pero creo que la película está muy pegada a quién fue ella, a la obra que tenemos de ella. Es inevitable hablar de la soledad trans, que creo que está metida en la película.

Lo he pensado mucho a raíz de su muerte, y ahora que se quede la peli, que es obviamente su legado, espero que provoque debates que vayan más allá del resultado fílmico.

 

La gran historia de la filosofía occidental (México, 2025). Dirección: Aria Covamonas. Guión: Aria Covamonas. Cinefotografía: Aria Covamonas. Música: Various, Public Domain. Edición: Aria Covamonas. Producción: Lucia Cavalchini, Camilla Uboldi.  Casa productora: Fedora Productions. 

Te puede interesar

Estrenos
Noticia relacionada

‘Deshilando luz’, de Valentina Pelayo Atilano: una madre y una hija que tejen

Festivales
Noticia relacionada

El cine mexicano toma Vancouver: películas en el VLAFF 2026

#RadarIMCINE
Noticia relacionada

Fundación BBVA México abre la primera convocatoria de las Becas Leonardo en el país

Noticia relacionada

Estrenos de septiembre de 2026: ¿quiénes son lxs otrxs?