´Morro´ de Rodrigo García Saiz: resurgir entre la violencia y un perro
Entrevista con el director Rodrigo García Saiz y el productor Pablo Guerrero
17 de septiembre, 2026
Por Carlos Ramón Morales
Una población asolada por el crimen organizado. Un hombre devastado por sus recuerdos. Un perro herido en una trifulca. Con estos elementos, Rodrigo García Saiz crea una historia tensa y no exenta de suspenso, que actualiza el tema de la violencia en México. Pero contra territorios y habitantes desolados, García Saiz propone cierta redención, que proviene de un vínculo tan íntimo como inesperado: la relación de Mateo y Morro, un veterinario y un perro.
Morro tiene algo de western y algo de Kaurismäki; crea su ficción desde un territorio que podría ser todos (aunque para efectos de producción se trata de Singuilucan, Hidalgo), con Gustavo Sánchez Parra en uno de sus momentos más interesantes como actor, y con una cámara de Alfonso Herrera Salcedo, sensible a los verdes y los oscuros donde ocurren peligros o amenazas.
Morro se presenta en la sección Nuevos Directores de la edición 74 del Festival Internacional de San Sebastián. A propósito del estreno, platicamos con el director Rodrigo García Saiz y el productor Pablo Guerrero sobre esta película.
Trabajaste el guión con Carlos Armella, la historia está basada en una novela de María Gian, autora que no tiene rastros al buscarla en internet. ¿Cuál es la novela original y cómo llegó a tus manos para crear Morro?
Rodrigo García Saiz (RGS): Yo quería hablar de la gente que sobrevive en lugares hostiles para vivir. En la investigación conocí a un colaborador que quiso guardar su nombre con el pseudónimo de María Gian. No hay una novela, es una investigación en la que él colaboró y que formó parte del proceso de escritura del guión.
Busqué elementos reales para escribir; fui a Culiacán con dos amigos que viven ahí y recorrimos la zona, hablamos con las personas involucradas, ahí conocimos a un veterinario que ha estado cerca de estas zonas hostiles.
Carlos Armella hizo una reescritura más formal del guión. En este proceso se involucraron muchas personas, junto con el productor Pablo Guerrero y el fotógrafo Alfonso Herrera. En el montaje, con Fernanda de la Peza, cambiamos el orden de algunas situaciones. Hasta que no tienen contacto con el público las películas son entes vivos, que se van moviendo y se acomodan según avanzan las circunstancias.
Morro utiliza elementos de género que recuerdan al western: espacios abiertos, el personaje solitario con la violencia contenida, un pueblo actuando como un coro trágico…
Efectivamente, el tono tiene elementos del western: sucede en el campo, hay personajes solitarios. Otra decisión artística fue hacerla en 35 mm, justamente para explorar estos lugares que siempre se retratan de manera gris. Era la metáfora de encontrar un poco de luz en la oscuridad.
En Morro queríamos explorar un color kaurismaquiano, con esta contención de un personaje como Mateo, que es una olla exprés, pero encuentra en Morro a este animal con alma blanca que le mueve y le impide explotar.
¿Cuáles fueron los retos de producción para que esta historia fuera posible?
Pablo Guerrero (PG): Primero, haber trabajado con un perro actor. Queríamos que fuera un perro que no se viera super entrenado, un perro real, de campo, acostumbrado a estar suelto, a ser un perro.
Grabar en 35 mm también fue un reto, necesitábamos una disciplina muy marcada en el set. Fuimos afortunados porque encontramos locaciones fabulosas cerca de la ciudad. Rodamos en verano, con un paisaje verde, muy intenso y bello. El clima terminó dándole un look especial a la película. Llegamos con una idea clara de lo que íbamos a hacer y quedamos contentos, porque la visión se cumplió.
Cuando se hable de las cinco mejores películas del actor Gustavo Sánchez Parra, Morro estará entre ellas, porque hace una interpretación maravillosa, con la violencia contenida y una silenciosa redención. ¿Cómo fue trabajar con él?
RGS: Cuando estoy escribiendo me gusta pensar en un rostro, y fue muy rico con una persona como Gustavo, que yo admiraba en la pantalla y que había visto en muchas películas, incluso con participaciones pequeñas. Siento que no se le ha dado la justicia que merece al pedazo de actor que es, fue una revelación para mí. Es de las personas más disciplinadas que conozco, trabaja el cine con humildad y tiene un oído presente para interpretar la idea que tienes. Él creó mucho a este personaje.
Gustavo entendió muy bien el tono que necesitábamos, una contención muy delicada, donde está frágil la mayor parte del tiempo.
Esta película deja ver su rango actoral y esa cuestión de decir mucho sin hablar. Apenas tiene cinco minutos de diálogo, todo lo cuenta con su mirada, con sus manos, con cómo toca los elementos y cómo vive los espacios.
¿Qué les dieron los territorios del estado de Hidalgo para elegirlos como espacio para la película?
RGS: No queríamos filmar en una zona de conflicto, porque no lo necesitaba la historia. Pensábamos que tenía que suceder fuera de la ciudad, pero al mismo tiempo tenía que ser un espacio que no te remitiera a un punto preciso de la República. Y fue bueno encontrar un lugar que fuera muchos lugares.
En las fotos del scouting apareció Singuilucan, cerca de Tulancingo, Hidalgo, con una vegetación rarísima. Tuvimos esas sensaciones que solamente pasan en las películas, que ese lugar nos ofrecía lo que necesitábamos. Nos llamaba la atención la vegetación y los colores de las casas.
Manuel [González Silvestre, dirección de arte] hizo un trabajo espectacular. Entendió muy bien hacia dónde queríamos dirigir la película. Se encontró el espacio, el tono con el diseño de producción y se amalgamó; son de las cosas que más fácil salieron en la película.
¿Cómo fue el trabajo con la población de Hidalgo para crear la historia de Morro?
PG: Itzia Rojas, gerente de locaciones, hizo un buen trabajo al contactar con la gente y sumarla al proyecto; siempre hubo buena relación con las autoridades de Singiluca y recibimos mucho apoyo, sobre todo de los vecinos y de los chavos que querían participar en la película como extras.
Hicimos scouting en muchos lugares, para encontrar la casa precisa de Mateo. Debía tener una geografía especial, que el sol cayera de determinada manera, entonces la gente del lugar nos abrió las puertas de su casa y nos metieron hasta la cocina.
Sé que van al Festival de San Sebastián para el estreno de Morro. ¿Qué impresiones tienen de mostrarlo allá?
RGS: Una película es un viaje emocional altísimo. Haber encontrado un lugar como el Festival de San Sebastián para presentarla es un orgullo. Y no solo hacia el capitán del barco, sino hacia toda la gente que ha puesto su granito de arena. Conectar con el público en un festival de estas dimensiones es algo maravilloso.
A partir de ese momento la película deja de ser mía y se convierte en el contacto que tenga con los espectadores. Estamos maravillados, contentos y orgullosos.
Morro (México, 2026). Dirección: Rodrigo García Saiz. Guión: Rodrigo García Saiz, Carlos Armella. Producción: Paola Cortés, Alberto Müffelmann, Julia Cherrier, Pablo Guerrero. Compañías productoras: Central Films, The 42 Film, Calouma Films. Fotografía: Alfonso Herrera Salcedo. Edición: Fernanda de la Peza. Sonido: Sebastián Carrasco Jiménez. Música: Ramiro del Real. Dirección de arte: Manuel Gonzalez Silvestre. Diseñador sonoro: Javier Umpiérrez. Locación: Singuilucan, Hidalgo. Reparto: Gustavo Sánchez Parra, Anna Díaz y Ernesto Meléndez.