‘Ciudad de muertos’, de J. M Cravioto: un álbum de fotos para un thriller metafísico
30 de octubre, 2026
Por Carlos Ramón Morales
Enrique Metinides (1934-2022), fotorreportero de nota roja, dejó un legado pero sobre todo una emoción. Las muertes que retrató alcanzaron un halo espiritual que apela al misterio. Más que referente de la fotografía del crimen, Metinides es un artista solitario: su merodeo por el entonces Distrito Federal, las imágenes que capturó, contiene pathos y destino: fantasmas que J. M. Cravioto reconoce en su noir-thriller-metafísico Ciudad de muertos.
Cravioto filmó la exitosa Autos, mota y rocanrol y después buscó una metrópoli con presencias difusas, que podrían ser rulfianas, pero que tiene diálogos más cercanos con Roberto Gavaldón. En Ciudad de muertos Enrique Metinides se representa como una vida imaginaria al estilo de Marcel Schwob, pero también es la presencia atormentada que contiene el alma defeña, aún presente en los habitantes de la Ciudad de México.
Ciudad de muertos cuenta con el apoyo de EFICINE y tiene su estreno en salas comerciales y culturales a partir del 29 de octubre. Este álbum se creó a partir de la conferencia de prensa que se hizo con J. M. Cravioto (director), Jero Medina (actor) y Eduardo Díaz Casanova (productor) sobre la película. Pasen a ver las fotos.
En esta fotografía nos enteramos de cómo se creó la película Ciudad de Muertos.
José Manuel Cravioto (JMC): Las fotografías de Enrique me transportaban a un lugar emocional. Pocas veces uno puede vivir la fuerza que tienen, su dolor y su complejidad. Con el guionista Bernardo Esquinca quisimos crear una película de detectives, en la que Metinides quería vivir cuando era niño. Eso fue el génesis y la lógica que tuvimos para hacer la película.
En esta fotografía Jero Medina encarna a Enrique Metinides
Quería hacer un personaje que Metinides pudiera ver y sentirse orgulloso. Fue alguien valiente, sobrevivió a la muerte innumerables veces y mostró valentía frente a la muerte.
Ciudad de muertos no es biográfica pero creo que cubrimos un campo amplio de quién era Enrique, mostramos sus obsesiones por las ranas, que las llevaba para la buena suerte. El productor Lalo Díaz Casanova me regaló una a mí. Esa rana me ayudaba para hablar con Metinides, darle gracias por su vida y por su trabajo, que nos está permitiendo hacer esto.
En esta fotografía vemos a un ángel caído
Eduardo Díaz Casanova (EDC): Conseguimos un permiso especial, con la Comisión de Filmaciones de la Ciudad de México, para retratar un suceso histórico poco conocido hoy en día: el Ángel de la Independencia, que se había caído en el temblor de 1957. Tiene una gran fuerza poética usar el ángel caído como un símbolo de la muerte en esta ciudad. Estábamos filmando y llegaron medios para ver por qué se cayó el Ángel. Lo que sucedió fue un fenómeno óptico curioso: en los turibuses tenían cortada la visión para ver el ángel arriba. Sólo tenían ángulo para ver el ángel tirado en la glorieta.
JMC: Fue un momento metafísico de la película. Tú pones en el cuadro de tu cámara lo que quieres ver, el encuadre es lo que manda y el encuadre de la gente de esa mañana era el ángel caído. Desde ahí comenzaron a llegar los medios y los atendimos porque no pasaba nada, solo estábamos grabando una película con mucho respeto y cariño.
En esta fotografía escuchamos la oscuridad de los contrabajos
JMC: Con Quique Rangel nos conocemos desde hace casi veinte años, cuando hice el documental Seguir siendo sobre Café Tacvba. Gracias a esta cercanía lo invité y él invitó a Mike Sandoval, con quien tiene el proyecto 2 contrabajos y me propusieron un score de puro contrabajo, inusual en el cine mexicano.
En alguna ocasión trajeron sus contrabajos al set. Fue un gran regalo sentir las vibraciones de estos instrumentos, te ancla en un estado mental oscuro, de suspenso, y eso ayudó a encontrar el tono.
En esta fotografía se revela cómo Ciudad de muertos, más que una película de detectives, parece un thriller metafísico
JMC: Ciudad de muertos es un thriller metafísico o parapsicológico, es la relación metafísica del artista con lo que crea. Es su relación con un espacio límbico y con los personajes que existen en su obra.
En Ciudad de muertos, los guiños a los procesos de fotografía análoga son para mostrar que el artista tiene una relación de espacio-tiempo con su obra. Contar una historia debe venir de un proceso humano, de su relación con el tiempo y el espacio. No importa si es celular, foto fija o una película: ¿cuál fue tu proceso para querer contarle a otro ser humano una historia?
Eso está presente en Ciudad de muertos, con el proceso de Enrique de descubrir lo que le toca como ser humano en ese tiempo y espacio, y su decisión de narrar y cómo lo narra.
En esta fotografía J. M. Cravioto usa personas reales para crear ficciones
Mis personajes se mueven en un lado B de la cultura mexicana. Pero he tenido momentos de mezclar documental con ficción. En mi primera película, Mexican Gangster, retrato a Alfredo Ríos Galeana, primero fue un cortometraje documental que filmé en el CUEC y de ahí vino la decisión de llevarlo a la ficción. En Autos mota y roncanrol utilizamos material documental. Incluso Olimpia mezcla documental, ficción y la rotoscopía.
Todos estos personajes (un poco menos Enrique Metinides) viven un mexican dream, el sueño mexicano. Tiene que ver con éxito, con remuneración, con aceptación, con felicidad y en el camino se topan con dificultades. Son historias que reflejan el sentir que tenemos en México como sociedad. Esa estructura se repite y lo intento desentrañar a través de estos personajes del lado B de la cultura popular mexicana.
Una fotografía instantánea: en la que el J.M. Cravioto conoce a Enrique Metinides.
Un día estoy en Costco, imprimiendo fotografías. Cuando voy a pagar veo a mi lado a alguien que en su credencial dice: "Metinides, Enrique." Volteo y reconozco al maestro. Le pregunto, ¿usted es el fotógrafo Enrique Metidines? Me dice que sí. Le pregunto qué fotos está revelando. Eran muy curiosas, retrataba objetos como autos en miniatura con distintas iluminaciones, inventaba escenarios en el entorno de su casa. Le pregunté si podía contactarlo para hacer un documental. Me dio sus datos pero no quise buscarlo hasta que no tuviera un punto de vista más sólido. Entonces salió el documental de Trisha Ziff [El hombre que vio demasiado] y otra pieza de Vice. Pensé que ya no pasaría nada. Entonces conocí a Lalo Díaz Casanova. Me propuso que hiciéramos una ficción.
Contactamos a don Enrique un año antes de filmar la película. Yo estaba inseguro de si el guión retrataba lo que yo quería a nivel narrativo. Pero don Enrique nos comenzó a mostrar sus fotos. Una explosión. Nos dijo: “yo le tomé foto a esta explosión gasera porque aquí está el diablo y se está llevando las almas de la gente” y nos empezó a enseñar a ese demonio. Con otra foto nos decía: "En este accidente hay una chica que queda sin vida, pero la rama de un árbol parece el brazo huesudo de la muerte que le toma la mano y se la está llevando”. Sin saberlo, Enrique Metinides nos dio las claves para el relato de Ciudad de Muertos.
Al final, Enrique Metinides sacó su cámara, yo saqué mi celular y nos tomamos fotos al mismo tiempo. Él falleció un mes después y, al parecer, a mí me tomó su última foto. Esto lo confirmé con su familia. Que yo fuera su última foto y presentar esta película, habla de la ironía y lo complejo que es el cine, el arte y la vida.
Metinides supo de la historia que queríamos contar y cómo la queríamos contar, de hecho es productor ejecutivo en la película. Leyó el guión, nos enseñó sus fotografías, negociamos su contrato, porque la película está inspirada en su vida y su trabajo. Fuimos a su casa un par de veces, nos enseñó las obsesiones que cultivaba, como su colección de ranas que salen en la película.
Ciudad de muertos ha sido detenernos, hacer una pausa, sentarnos y decir que estamos haciendo esta película por el amor que le tenemos al cine.
Ciudad de muertos (México, 20269. Dirección J. M Cravioto. Guion: J. M Cravioto y Bernardo Esquinca. Producción: Eduardo Díaz Casanova, Gabriel Díaz Casanova. Producción ejecutiva: Mónica Lozano, Eamon O’Farrill, J.M Cravioto, Enrique Metinides. Casa productora: Península Film, Cinemex Distribución y Alebrije Producciones, con el apoyo de EFICINE. Cinefotografía: Diego Tenorio. Edición: Martha Poly. Diseño de producción: Alejandro García. Vestuario: Gilda Navarro. Maquillaje: Karina Espinosa Monroy. Diseño sonoro: Javier Umpierrez. Música: 2 Contrabajos (Quique Rangel y Mike Sandoval). Elenco: Jero Medina, Gustavo Sánchez Parra, Gerardo Trejoluna, Alisson Santiago, Salvador Garcini.