‘Tumorrou’, de Alek García: el teatro y sus tragedias
Entrevista a Frank Rodríguez y Alek García
24 de febrero, 2026
Por Carlos Ramón Morales
Una compañía de teatro estudiantil viajará a Canadá, para participar en un festival que significará un salto cualitativo en su carrera. En todos hay el entusiasmo, el nerviosismo y el compromiso que implica la aventura.
Pero también, actrices y actores están atravesados por un cúmulo de conflictos propios de su juventud: la orientación sexual, los desórdenes alimenticios, la vocación titubeante, la violencia... por esto, el viaje representa un reto: el propio del arte que aman, pero también el de sus identidades en conflicto. De estas disyuntivas trata Tumorrou, película de Alek García.
Con guión y producción de Frank Rodriguez, Tumorrou, de Alek García, se presenta como una novedosa historia coral, una radiografía de los retos y las oportunidades deuna generación que hace del teatro su centro y su mejor forma de expresión.
Tumorrou tendrá su estreno a partir del 26 de febrero, en salas comerciales exclusivas del país. Platicamos con el productor y guionista, Frank Rodriguez, y con el director Alek García, sobre esta ambiciosa película coral.
¿Cómo fue el origen de Tumorrou?
Frank Rodriguez (FR): Tumorrou la escribí hace más de diez años. Llegué a filmarla y dirigirla, pero el material se perdió; de ahí nace el mito de la película. Con el tiempo conocí a Alek y le propuse hacerla. Le conté la historia y aceptó, con la condición de que debíamos filmarla en siete días. La película estaba pensada con alumnos de actuación. Durante dos meses hicimos ensayos intensivos y así Alek pudo dirigirlos con libertad y dar forma a la película.
Alek, ¿qué encontraste en la historia que te convenció de dirigirla?
Alek García (AG): El guión me atrajo mucho porque aborda a la juventud a través del teatro Además, me sorprendió la libertad creativa que Frank me dio. Pude acomodar el guion, añadir y quitar elementos, algo que rara vez sucede en producciones más grandes. Esa apertura me permitió dirigir con autenticidad, sin las limitaciones habituales de las casas productoras.
El grupo de teatro que presentan en Tumorrou funciona como marco para hablar de problemáticas juveniles actuales: identidad sexual, desórdenes alimenticios, tensiones familiares, vocación... ¿Desde el inicio pensaron en el teatro como catalizador para retratar a las juventudes contemporáneas?
FR: Cuando escribí Tumorrou hace diez años, la juventud parecía distinta, pero en realidad sigue enfrentando los mismos problemas. Incluso, cuando yo era estudiante de teatro veía situaciones similares: compañeros que se quedaron en el camino, una amiga que se convirtió en madre cuando quería mudarse a México a seguir su carrera; prejuicios sexuales que aún persisten. Eso me resultaba familiar y fue la base de la escritura.
Lo que sí cambió fue el personaje del maestro. Lo enriquecí con experiencias propias, ya que he sido profesor de cine y actuación. Eso me permitió añadirle matices que no estaban en el guión original.
¿Cómo fue tu proceso, Alek, para apropiarte del guión?
AG: Uno de los cambios más importantes fue en la estructura inicial. En el guion original la historia comenzaba con la fiesta, luego el último ensayo y después el viaje. Yo propuse que en el último ensayo se mostraran las tensiones, que la fiesta detonara los conflictos y que el viaje llegará con los personajes cargando lo que habían vivido. Además, les dimos libertad a los chicos para alimentar a sus personajes con experiencias propias. Eso hizo que la película se sintiera más auténtica. Varios habían atravesado situaciones similares a las de sus personajes, lo que potenció la obra.
FR: Quiero agregar la participación de Sofía Félix como fotógrafa. Fue su ópera prima y su propuesta fue clave: se nota en las escenas del baño, en la pelea. No es lo mismo la mirada de un hombre, y aquí Sofía hizo un gran trabajo, incluso con pocas luces y poco tiempo.
El elenco está conformado por actores jóvenes, para muchos es su primera experiencia cinematográfica. ¿Quiénes son y cómo fue el proceso para conformar esta compañía teatral que también funciona como ensamble cinematográfico?
FR: Uno de los patrocinadores fue Studio Training. Ellos nos facilitaron las locaciones y con sus alumnos se hizo el casting. Durante los dos meses de preparación trabajamos como una compañía de teatro, en función de la película.
Lo interesante es que no se conocían entre sí, ni siquiera habían trabajado juntos en montajes escolares. Para la mayoría era su primera experiencia cinematográfica, lo que aportó frescura en los ensayos que dirigí y en el trabajo de Alek, cuando montó las escenas.
El primer mes fue clave para capacitarlos en lenguaje cinematográfico. El segundo fue para la construcción de personajes, de modo que cuando Alek entró a trabajar con ellos ya estaban listos para ser dirigidos y llevarlos al set.
AG: Hubo mucha intuición en el proceso de elegirlos. Tuvimos la fortuna de que nos señalaran a los mejores estudiantes, pero para nosotros lo importante era encontrar el talento que encajara con los personajes que buscábamos.
Desde que los veíamos había cierta vibra que nos hacía pensar: “este actor funcionaría mejor en este papel”, o: “quizá conviene moverlo a otro personaje.” No todos hicieron la prueba para el rol en el que terminaron, pero aun así, con lo que mostraron en el casting, supimos que eran las personas adecuadas para dar vida a esos personajes.
La escena de la fiesta es el núcleo de la película: ahí convergen los conflictos y se desarrollan varios momentos clave. Además, hay un trabajo interesante de planos secuencias, que debe haber implicado una coordinación compleja, en complicidad con la fotógrafa Sofía Félix. ¿Cómo diseñaron y ejecutaron esta escena?
AG: La filmamos en una sola noche, sobre todo la parte de la pista. Teníamos el conflicto de que quizá no íbamos a contar con el tiempo suficiente para resolverla como estaba planteada originalmente: un plano secuencia corrido. Resultaba complicado, así que atinadamente me sugirieron que fueran varios planos secuencia.
Tuvimos una noche completa de preparación; cuando llegó el momento, cada quien sabía exactamente lo que debía hacer. Eso facilitó mucho el trabajo: acomodar las luces según el ojo de Sofía, ajustar movimientos y el montaje de los actores.
Dividirlo en varios planos secuencia nos permitió trabajar con detalle y lograr la energía que necesitábamos para la película.
Tumorrou es uno de los proyectos más ambiciosos en la trayectoria de Frank Rodríguez. ¿Cómo ha sido el camino de la película hasta ahora ?
FR: Fue la primera producción de CNMG Distribución en su área de producción, Filma, y la primera vez que Israel López y yo apostamos por hacer una película indie pensando en festivales, aunque sabíamos que por la distribución terminaría en cines comerciales.
La película ha sido bien recibida en Europa y Bogotá. También hubo festivales que nos rechazaron con respuestas curiosas: “La película nos gustó mucho, pero es demasiado comercial.” Entonces empezamos a debatir si nos habíamos equivocado o si era simplemente la visión de esos festivales.
La película sigue su recorrido en festivales, pero también está entrando en el circuito comercial. Desafortunadamente las películas mexicanas, incluso muy buenas, no logran hacer corrida comercial y se quedan en festivales. Aquí la estrategia es distinta: estará en ciertos cines, en algunas ciudades, quizá con resultados modestos, pero con la finalidad de que la gente la vea y después llegue a plataformas. Fue la intención desde el inicio.
Alek, ¿qué te dejó esta experiencia y qué retos implicó hacer cine en estas circunstancias?
AG: Las condiciones que tuvimos nos obligaron a ir más allá. Aprovechamos cada espacio, cada minuto, cada escena y cada gesto de los actores. Las limitantes nos empujaron a exprimir al máximo lo que teníamos y la experiencia resultó gratificante.
Fue una experiencia rica y fluida. Aunque solo tuvimos siete días, nunca trabajamos más de nueve o diez horas. Todos sabíamos qué hacer, estábamos en la misma energía, y eso nos permitió terminar a tiempo. Estoy agradecido por la oportunidad, porque nos empujó a ir más allá y porque Frank nos dio la libertad de exprimir el guion, aprovecharlo y modificarlo para sacar adelante la película.
Tumorrou (México, 2025). Dirección: Alek García. Productores: Frank Rodríguez, Israel López, Nora Cervantes. Guión: Frank Rodríguez. Dirección de fotografía: Sofía Félix. Edición: Alek García, Frank Rodríguez, Sofía Félix. Reparto: Nancy Castillo, Ale Coroa, Jared Estrada, Darío Gómez, Raquel Jimenez, Gus Lohera, Karen Mariscal, Dana Michelle, Fernando Orozco, Ale Ramírez, Elda Rangel, Frank Rodríguez y Lizette Rodríguez.