‘Los nuevos’, de Rodrigo Plá: aventuras de dos niños, una niña y una perra.


Imagen principal

5 de agosto, 2026

 

Por Carlos Ramón Morales

 

Mateo quiere contarles una historia: la de la gente nueva que llegó a su pueblo y la desconfianza que provocan; de una niña sería que se llama Tiana, que tiene una perra que se llama Nube, y de cómo él y su hermano Tomás la acompañaron a un viaje peligroso por la selva, para descubrir las malas mañas que intentan hacer las mineras.

En Los nuevos, nueva entrega de Rodrigo Plá y la guionista Laura Santullo, hay aventuras, disparates, torpeza; también ganas de hacer amigos y temas urgentes de hablar, como el desplazamiento de personas, el recelo a los migrantes, el extractivismo y la fuerza de las comunidades para defender su entorno.

Los nuevos es la apuesta de Plá y Santullo por crear un cine para niñas y niños que los trate de manera inteligente, que les dé una gran aventura y una representación inédita de lo que es ser niño en un lugar como Tabasco. Cuenta con los apoyos públicos de FOCINE y EFICINE y estrenará en la sección Locarno Kids del Festival Internacional de Cine de Locarno 2026.

Laura Santullo y Rodrigo Plá platicaron con nosotros sobre el reto de hacer cine para niños en plena selva y conseguir que una perra ladre como tabasqueña.

 

Vienen de El otro Tom, ahí Laura escribía su novela al tiempo que se hacía la película; ahora presentan Los nuevos, que también viene de la novela Llegaron con el viento de Laura ¿Fueron procesos similares o cómo trabajaron esta historia?

Laura Santullo (LS): Este caso es diferente. Llegaron con el viento la escribí hace varios años y se publicó en 2017 en la editorial Edelvives. Años después empezamos a conversar sobre la posibilidad de hacerla película. Es la primera película que hacemos pensando en la infancia.

 

Y tú, Rodrigo, ¿qué te llama la atención de esta historia para hacerla película?

Rodrigo Plá (RP): Tiene que ver con nuestra historia, con haber sido hijos de exiliados. Llegamos niños a México y tuvimos que confrontarnos con otra sociedad. De pronto dije: "¿por qué no hacer una película para esos niños que fuimos? ¿Qué pasa con aquellos que están viviendo esa situación de éxodo?” No está mal ver reflejadas esas inquietudes de los niños que fuimos en una película. 

Otro reto era hacer una película para el público infantil: ¿Cuáles son los límites? ¿Qué tan compleja debe ser la historia? Descubrimos que muchas cosas infantiles tienden a infantilizar a la infancia y que las temáticas son endulcoradas; decidimos proponer una película para niños inteligentes, retratarlos sin hacer concesiones. 

 

Están hablando de temas como los desplazamientos, la contaminación o el extractivismo. Estos temas se conjugan con la aventura de estos niños por la selva.

LS: Era una ventana de oportunidad para hablar de temas que nos importan y que los niños puedan reflexionar sobre eso. 

El desplazamiento forzoso ocurre con frecuencia, por diversos motivos, a veces por violencia, pero también por el cambio climático o las dificultades económicas. También hablamos de la aparición de la minería, la contaminación y la organización del pueblo para enfrentarlo.

Pero también teníamos la apuesta de no perder el espíritu del cuento,  que fuera una película entretenida, que se centrara en la idea de que un niño te cuenta su historia y a lo mejor le pone mucha crema a sus tacos, pero a la vez habla de cosas sustantivas. Eso no es diferente de otros trabajos que hemos hecho antes: seguimos hablando de los vínculos, en este caso el vínculo de tres niños que no se conocían y encuentran la manera de hacer una amistad. 

 

En El otro Tom tenían a un niño superdotado acompañado de muchos adultos. Aquí tienen tres niños toda la película, muchas veces sin adulto. Es Rodrigo Plá contra los niños. ¿Cómo consigues estos personajes que hacen Marco, [Sánchez], Rosario [López] y Vicente [Liévano]?

 RP: Fueron tres niños y un perro, es mucho más complejo de lo que creíamos; además, era una película de aventuras con presupuesto limitado.

Nos decantamos por filmar en Tabasco y ahí encontramos a nuestros actores. No queríamos niños de la Ciudad de México hablando como tabasqueños. Fueron años de hacer talleres gratuitos de actuación con personas como Lau Charles, Gabriela Cartol y Miriam Balderas. Hicimos juegos para adiestrarlos a ser actores: poco a poco se iba se iba viendo quiénes tenían más cualidades y eran más entusiastas.

Cuando los escogimos tenían las particularidades de sus personajes. Vicente, el más pequeño, es un sabandija y desde el guión estaba planteado como el personaje con humor, que en las situaciones tensas hace un comentario absurdo. A Tiana la interpreta Rosario, desde el casting sobresalía: hacíamos un juego de cuidar un pajarito herido y ella se involucraba de verdad. Su personaje tiene mucho coraje, es valiente pero también temeraria y eso la mete en problemas. Y el personaje de Mateo, que hace Marcos, es todo nobleza y corazón.

LS: Nos gustaba la idea de que a veces metieran la pata. Más allá de la aventura, nos importaban que se conocieran unos a otros y al final hicieran una amistad.

RP: También tuvimos al entrenador de perros, a César [García Campos] , entrena perros desde hace una década y sabe diferentes metodologías, entrenó a Moira para que hicieran una cantidad de cosas y que después generara vínculo con los niños.

LS: La perra es la única actriz de Ciudad de México, porque César la entrenó aquí, aunque no se le nota el acento. Aprendió a ladrar en tabasqueño.


Imagen secundaria

Me gusta cómo se integra la locación a la historia. Esta zona selvática de Tabasco y sus habitantes crean otro personaje, hace de la película casi cine comunitario.

RP:  Encontramos gente entusiasta en muchos pueblos, pero sobresale Oxolotán, que tiene el antecedente del Teatro Campesino Indígena de los noventa, con la maestra Medrano. Allá la gente es receptiva a actividades culturales y desarrollan sus capacidades artísticas: tocan instrumentos, bailan, hacen teatro. Están llenas de inquietudes e inteligencia. Ellos nos aceptaron y se fueron entusiasmando.

 

Otro reto: tener tres niños brincando por lugares alejados de la civilización. Yo sé que en un rodaje las locaciones disfrazan la historia y quizá son más cómodas, pero no deja de ser una selva, y eso debe ser un desafío.

RP: Es un lugar donde la fauna y la flora son exuberantes, había anauyacas, víboras, murciélagos, arañas gigantes, todos los animales. Varios compañeros del crew tuvieron ataques de hormigas de cuerpo completo. Cuidamos que no aparecieran caimanes en el río, porque hay por la zona. Era una locura llevar las escenas a cabo, pero al mismo tiempo era muy divertido. Eran paisajes impresionantes, con los monos presentes y el calor impresionante. 

 

¿Cómo ven el escenario de hacer cine para infancias en México?

LS: Tengo tres libros infantiles, no es la primera vez que transito por ahí. Pero sí es la primera vez que lo transitamos en el terreno audiovisual.  Existe el prejuicio hacia la literatura infantil y juvenil, también con el cine, pero a mí me resulta ajeno, porque con Rodrigo concebimos a los niños como personas. Son seres humanos complejos, están construyendo su manera de mirar el mundo y su ética, y es atractivo proponerles estas temáticas: llevar a las salas un cine donde los niños puedan reconocerse. Hay pocas películas que hablen de realidades como un pueblo en Tabasco.

RP: También hay que reconocer el impulso desde el IMCINE, que abre convocatorias  para realizar más proyectos para niños. Es un campo que no se ha desarrollado en México. En Alemania, en los países escandinavos, hay una tradición importante de películas infantiles; en Latinoamérica hay pocas. Entonces estamos construyendo en un terreno que recién se está haciendo.  

 

¿Qué les parece presentar Los nuevos en el Festival de Locarno?

RP: Nos entusiasma y nos divierte es que el jurado son niños. El festival lo elige y es un proceso atípico, no es la idea de un jurado de especialidad, a menos que se considere una especialidad ser niño.

LS: Los programadores mostraron entusiasmo por la película, porque no hay con frecuencia películas de acción viva para niños. Nos parece que estamos en el lugar adecuado. Además, Locarno es un festival hermoso, que incluso nuestra película, con sus rarezas de forma, cabe en el concepto de las películas experimentales y de búsqueda que se presentan ahí.  Nuestra película, siendo para niños, tiene una dosis de búsqueda también.

 

Los nuevos  (Mexico, España, 2026). Dirección: Rodrigo Plá. Guión: Laura Santullo, basado en su novela Llegaron con el vientoCasa productora: Buenaventura Cine, con el apoyo de FOCINE. Producción: Gabriela Maldonado, Rodrigo Plá, Laura Santullo, Ángeles  Hernández, David Matamoros. Cinefotografía: Ángel Jara Taboada. Edición: Santiago Zermeño. Dirección de arte: Ana J. Bellido. Vestuario y maquillaje: Úrsula Schneider, Simone Bucio, Lucía Suárez del Real. Música: Camilla Uboldi. Diseño de sonido y mezcla: Laia Casanovas. Sonido: Anuar Yahya, Montse Sales. Entrenamiento canino: César García Campos. Elenco: Marco Sánchez, Rosario López, Vicente Liévano, Naty Cuevas, Fernando Burgos, Mónica Vázquez, Manuel López, Cato López, Cindy Pérez.

Te puede interesar

Festivales
Noticia relacionada

Festival Internacional de Cine de Locarno 2026: cine mexicano para infancias, una coproducción y un clásico

Festivales
Noticia relacionada

´Terapia familiar´, de Mariana González: aventuras de una familia holística

Festivales
Noticia relacionada

´Tinskani´, de Claudio V. Ventosa: afectos y oficio de un fotoperiodista

Festivales
Noticia relacionada

“Queerciañera”, el festejo del Premio Maguey: todas las diversidades de la diversidad