‘Bailando solo’, de Gilberto González Penilla: la comedia del amor y la soledad en la tercera edad
28 de julio, 2026
Por Sharely Cuéllar
Bailando solo, comedia dirigida por Gilberto González Penilla y protagonizada por Hernán Mendoza, Carmen Beato y Alexis Ayala, sigue a Juan, un hombre recién jubilado a quien su esposa deja porque no sabe bailar. Este largometraje mereció los aplausos y euforia de una sala llena en el Teatro Juárez en el Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF) en su 29 edición.
González Penilla habló del origen de la historia —un cortometraje que filmó hace 15 años en el Centro de Capacitación Cinematográfica—, de su interés por retratar a personajes de la tercera edad, poco frecuentes en el cine mexicano, y del largo camino de casi una década, entre rechazos y apoyos de IMCINE a través de EFICINE y FOCINE, hasta llegar al estreno frente al público de Guanajuato.
¿Por qué nace esta historia? ¿De dónde surge y de qué trata?
Bailando solo es la historia de Juan, interpretado por Hernán Mendoza. La sinopsis, muy breve, es la de un hombre al que su esposa deja porque no sabe bailar, y que decide aprender a bailar para reconquistarla. Está contada en tono de comedia, y la estamos estrenando aquí, en el GIFF: es su estreno mundial. Estoy muy contento de estar aquí.
Esta historia nació hace casi 15 años. Viene de un corto que hice en el CCC, que se llama Sonreír. Contaba la historia de un jubilado que no se llevaba bien con su esposa, y que tenía un perrito. Ahí nace la idea de Bailando solo.
A mí me gusta hablar de la soledad, de personajes mayores que llegan a una edad en la que tienen que reinventarse. Son temas que me seducen como creador, y los he venido desarrollando a lo largo de estas tres películas. Me identifico más con personajes mayores que con los de mi propia edad, y creo que no están frecuentemente retratados en el cine nacional.
Generalmente vemos historias de personajes jóvenes, con otro tipo de dinámicas. Para mí es importante poner el ojo en las personas mayores: ¿qué pasa cuando llegas a cierta edad y tu vida se ve interrumpida por algo? En esta película a Juan lo deja su esposa, y encima acaba de jubilarse: es un personaje desarmado. Eso me seduce, y también contarlo con humor. Creo que el humor es un vehículo que sirve mucho para conectar con el espectador, para generar reflexión, para que la gente se ría porque se identifica y diga: "tengo un conocido así", o incluso: "no quiero llegar a verme así". Así se fue haciendo esta película.
Es un cine donde su comedia está en los pequeños detalles, sin caer en el chiste fácil ni en el pastelazo.
Se trata de retratar las cosas con identidad y ahí deposito la comedia: en ver cómo reacciona tal personaje si lo pongo en esa situación. Mucha gente no sabe bailar; entonces, ¿cómo es un personaje de sesenta y cinco años que quiere aprender a bailar? Ahí nace el humor, y creo que funciona porque la gente conecta con eso. Nunca había estado en una sala donde el público reaccionara como si estuviéramos en un estadio: gritaban "qué bueno que la dejaste" y cosas así, porque la gente se identifica con lo que está viendo.
Para mí, como realizador, es importante hacer un cine cercano a la gente, digerible, pero que a la vez tenga mi visión particular, que te pueda llevar a la reflexión, que te haga relacionarte con la historia.
Al momento de escribir, ¿no te preocupa caer en algo sombrío?
No pienso mucho cuando voy a escribir. Realmente me siento y escribo lo que traigo dentro, trato de que sea una parte muy honesta, y nunca me detengo a analizar si está bien o mal, o qué pueda pasar. Así escribo todos mis guiones; al final me ayuda un guionista —en este caso fue Alfredo Mendoza— a pulirlo.
Tratamos de centrarnos en la idea de que puede haber bondad en la gente. Para mí es importante, por ejemplo, el personaje de Mike, un agente migratorio fronterizo cuyo trabajo es detener mexicanos e impedir que crucen la frontera. ¿Qué pasa si de repente hay un personaje que logra establecer un vínculo con alguien del otro lado? Porque, a pesar de ser un agente migratorio, es una persona bondadosa que dice que quiere a los mexicanos. Tal vez es una idea muy soñadora de mi parte, pero yo creo que dentro de las personas puede haber bondad, puede haber una mirada más cálida; que podemos entendernos como sociedad, que podemos ser empáticos. Son cosas que me gusta abrazar cuando escribo, aunque honestamente no lo pienso tanto —perdón por no complejizar más—, lo hago de una forma muy natural, sin analizarlo tanto. Y por más que intento escribir cosas serias o dramas, siempre termino cayendo en la comedia.
Cuéntame también sobre el proceso, después de la escritura, para lograr sacar adelante la producción en estos 13 años.
GGP: Este guion lo escribí más o menos en 2010, a partir de aquel corto que hice como mi segunda ficción en el CCC. De hecho, ahora que lo recuerdo, IMCINE nos dio apoyo de desarrollo en 2012. En ese momento desarrollamos la carpeta del proyecto: fuimos a Tijuana, retratamos las locaciones, armamos una carpeta muy linda. Y de 2012 a 2020 fueron puros rechazos. La metimos varias veces a EFICINE y todo el tiempo recibimos observaciones de que había que mejorar tal o cual cosa en la carpeta.
Hubo un punto en el que, la verdad, dije: ya no quiero seguir con este guión. Lo dejé de lado unos cinco o siete años, para escribir otras cosas. Lo retomé un par de años después, lo volvimos a meter a la convocatoria de EFICINE y esta vez sí nos dieron el recurso; después lo complementamos con el FOCINE. Fueron entre cinco y siete años de intentarlo y de que nos rechazaron. Pero son las cosas que uno enfrenta: hacer cine es bien complicado.
Y ahora estoy agradecido. Tardó en llegar, pero llegó. Si no, no estaríamos aquí platicando. He estado muy agradecido con IMCINE, porque hacer cine es complicado, y cada vez lo es más.
Da muchísimo gusto ver proyectos que logran salir adelante a pesar de la adversidad, y que culminan en una sala como este Teatro Juárez, con un público tan emocionado como el de ahorita. De hecho, a pesar de la falla en la proyección, el público se mantuvo con energía y conectó con la película.
Me emocionó mucho y no lo esperaba. Yo sentía que la película podía conectar, pero no pensé que fuera a este nivel. En un momento falló la proyección —de hecho, falló tres veces—, y a pesar de eso, el público conectó muy bien con la historia y el personaje. A mí me sorprendió mucho, porque parecía un estadio: la gente apoyaba al personaje de Hernán Mendoza, aplaudía, gritaba. A mí, en lo personal, me da mucha satisfacción, porque al final es la gente la que hace la película.
Por esa reacción, invito a todas las personas a que vean esta comedia, que es muy entrañable; sé que la van a disfrutar. Si se la encuentran por ahí, no lo duden, vayan a verla. Y espero poder llevarla a alguna plataforma, o tener un estreno comercial.
Bailando solo (México, 2026). Dirección Gilberto Penilla. Producción: Janeth Mora Gonzalez, Jessica Villegas Lattuada y Ernesto Martínez Arévalo. Casa productora: Payasito Films con el apoyo de FOCINE. Guión: Alfredo Mendoza Aguilar y Gilberto González Penilla. Cinefotografía: Élmer Figueroa Félix. Edición: Kryhzal Olalde Dávila y Gilberto González Penilla. Música: Uriel Villalobos Alva. Sonido: Daniel Balboa y Pablo Tamez. Elenco: Carmen Beato, Hernán Mendoza y Alexis Ayal.