´Una parvada de estruendo´, de Mariana Mendivil: fragmentos de mujeres y aves
30 de julio, 2026
Por Carlos Ramón Morales
El 8M como disparador: pisadas de mujeres de todas las edades, de todos los oficios y todos los temperamentos, gritando las consignas de sus luchas. Su estruendo, que llena las calles, puede semejar el barullo de una parvada de aves que vuelan hacia sus migraciones. Entre las mujeres y las parvadas: cuerpos, rostros ausentes, presentidos, fragmentados. ¿Cómo son las mujeres del siglo XXI?
El cine experimental de Mariana Mendivil no da respuestas pero convoca a las intuiciones. Su tercer cortometraje, Una parvada de estruendo (2025) dialoga con clásicos de la animación política y feminista, como el cortometraje ¿Y si eres mujer?, de Guadalupe Sánchez Sosa (1976). Desde el collage y el stop motion sugiere críticas, merodeos, búsquedas de la libertad, y hace de estas prácticas creativas una declaración política también.
Una parvada de estruendo tuvo su estreno en el Festival Internacional de Cine de Morelia; ahora se presenta en la edición 29 del Festival Internacional de Cine Guanajuato.
Platicamos con Mariana Mendivil sobre la experimentación en el cine, que es política, arte, exploración e intuición.
¿Cómo nace Una parvada de estruendo?
Empieza en 2021, durante la pandemia y cerca de la marcha del 8 de marzo. Un grupo de amigas me llamó para hacer un performance, pensando en la gente que no podía marchar y quería estar presente. Se me ocurrió hacer un collage gigante y colectivo. Convoqué a las mujeres para que me enviaran imágenes sobre la representación de ser mujer. Había de todo: imágenes de graduación, con su mamá o su abuela, hasta víctimas de feminicidio.
Hice un collage de un metro de diámetro en forma de círculo, estaba feliz con el resultado, pero quería hacer algo más; quería llevarlo al cine. Al inicio pensé en incluir fragmentos de los relatos de las mujeres, pero al hacerlo sentí que la palabra limitaba la experiencia. Tuve en cuenta su imaginario y así hice el corto, sin narración. Quería una interpretación libre dentro de cada espectador.
Los cuerpos que muestras en el cortometraje van desde imágenes contemporáneas hasta iconografía clásica. A propósito están recortados los rostros de las mujeres. Esa fragmentación me hace pensar, ¿quiénes son estos cuerpos?
A veces le puedes dar un peso diferente a un rostro cuando lo quitas, queda un vacío que llenas con tu experiencia. Puedes verte a ti, a tu mamá o a tu hija. Tienes libertad de interpretación. Te aterrizan las formas, de otro modo asumimos sobre la otra persona sin conocerla, con ciertos prejuicios. Quería despojarlo de eso y tener este viaje interpretativo.
Has definido al collage como un gesto poético y político. ¿Cómo articulas esta categoría?
El collage tiene toda una historia, muchísimas mujeres fueron pioneras, pero al inicio no era pensado como arte de primer nivel.
A inicios del siglo XX salen ideas sobre cómo tiene que ser la mujer moderna, estas imposiciones sobre cómo te tienes que ver y cómo comportarte. Este imaginario crea la vida cotidiana y muchas mujeres toman las imágenes, las recortan y resignifican hacia donde ellas lo quieren llevar, y no solo dónde se les quiere imponer. Desde ese lado, el collage son enciclopedias, hay imágenes de los sesenta que son traídas al presente con un diálogo distinto.
Introduces el simbolismo de las aves, las parvadas; ahí el ritmo cambia y el tono del cortometraje se resignifica: es menos frenético y más poético.
Ese viaje de transformación va más allá de lo que encierra un cuerpo. Se dirige a una libertad que se transforma y muta hacia otros lados, perdiendo el realismo de cómo ser mujer y de estar en un cuerpo.
Me gustaba pensar en la conexión de las marchas y en un grupo volando como las aves. Así mezclé los gritos de los pájaros con los de la marcha, proponiendo esa conexión.
Destaca la velocidad de tu producción: Cuerdas (2023), Memorias de un cuerpo desplazado (2024) y ahora con Una parvada de estruendo (2025). ¿Cómo coordinas a tu equipo de trabajo para que esto suceda?
Depende un poco de los proyectos. En Memoria de un cuerpo desplazado tenía un equipo, porque yo no había hecho animación en mi vida. Toda la parte del collage lo hice sola y dos animadores increíbles me ayudaron.
El collage siempre ha sido muy mío. La animación es por reemplazo, porque es más sencilla, tiene un límite de lo que podía hacer, pero al mismo tiempo, lo trabajo con un multiplano, que son capas de vidrio donde puedes mover diferentes elementos.
En el collage hago ocho cuadros por segundo en lugar de doce, no va a ser realista, es en 2D. Entonces, trabajo con pocos elementos y eso lo hace más rápido. No me interesa que esté perfecto y pulcro, trabajo con recortes de libros, de enciclopedias, todo análogo y físico, me interesa el error humano. Si me equivoco, no es tan garrafal, esos pequeños errores lo hacen parte de mí.
Llama la atención la combinación del collage con las tomas reales, ¿cómo crear esta narrativa sin perder sentido de la animación, que compagine con el concepto total del cortometraje?
Empiezo a recortar, veo los elementos que se repiten y veo dónde hay intereses que no había pensado conscientemente. Ahí se empiezan a develar transiciones necesarias, que quizá no tenía.
Al hacer solita mi trabajo podía dedicarle muchísimas horas o tomarme un par de días. En mi casa tengo un estudio. En este corto no tuve la responsabilidad de un crew, entonces me pude echar dieciocho o veinte horas seguidas.
Al inicio del cortometraje incluyes escenas de la Marcha de la mujer del 8 de marzo. Cuando estabas en la etapa de diseño y guión, ¿tenías planeado incluir ese momento, o fue algo que surgió de manera espontánea?
Era lo único que tenía planeado. No sabía por dónde me iba a ir pero estando ahí, el efecto de las sombras me gustó y empecé a filmar. Lo espontáneo fue la parvada. El video lo filmé en el 2019 porque me encantó, pero sin saber que en algún momento lo iba a utilizar. Al editar, vi el paralelismo. Al filmar la marcha me di cuenta que la quería al inicio y la parvada al final.
Es interesante ver que lo experimental no siempre va de la mano con la tecnología mas moderna. Como Bruno Varela o Elena Pardo, trabajas con recortes, pizcachas y fragmentos guardados. Lo menciono por tus imágenes de la parvada: filmaste sin saber para que servirían y después encontraron lugar en este corto...
Es una exploración sin las reglas clásicas del cine. Ha sido muy importante el collage en mi práctica, porque empecé a trabajar a los dieciseis años en el cine y conocí todo esto de ver cómo se hace una película. Mientras, en el collage, nunca ha habido una definición.
Si ves el cine, te dicen: "tienes que conocer las reglas para romperlas" y en el collage nunca ha habido eso. Al final, el collage se trata de encontrar imaginarios externos, de hallar un lenguaje propio a partir de recortes e imágenes, y me gusta pensarlo como una parte libre del cine.
¿Cómo podemos convencer a personas ajenas al cine experimental de que ver piezas como Una parvada de estruendo es una buena experiencia? ¿Qué puede encontrar el espectador en un cortometraje experimental y en tu obra?
Les diría que no hay que entenderlo. Hay un momento en el que hago el corte, pero hay otro momento, mucho más interesante, en que se vuelve de la vida de otras personas.
El collage tiene muchas capas y te remite a diferentes elementos históricos, políticos, estéticos. Cada persona va a tener una idea diferente de lo que ve y eso es lo que me emociona más; no tanto cómo entenderlo, sino cómo sentirlo y explorarlo, a dónde te lleva.
Tu cortometraje ahora llega al 29° Festival Internacional de Cine Guanajuato. ¿Qué significa para ti presentarlo aquí?
Me emociona muchísimo, fue de los primeros festivales a los que asistí. Hace tiempo estaba trabajando en un documental con un director y ahí presentó su corto. En el mismo festival conocimos a dos fotógrafos increíbles y nos fuimos a filmar Valentina. Esto fue hace diez años. Me acuerdo mucho de las películas que vi en el festival y me cambiaron la manera de ver o entender el cine. Es superlindo regresar a este espacio con un corto que ahora dirijo, eso me hace muy feliz.
Una parvada de estruendo (México, 2025). Dirección: Mariana Mendivil. Producción: Mariana Mendivil. Guión: Mariana Mendivil. Compañía productora: FOCINE-IMCINE. Fotografía: Mariana Mendivil, Frida Meza Coriche, Juan Manuel Sepúlveda. Edición: Mariana Mendivil. Diseño de sonido: Adrianna Maldonado, Daniel Cobos Godínez. Mezcla de sonido: Antonio Por Pires CAS. Animación: Mariana Mendivil, Ulysse de Maximy.