‘Cocodrilos’, de J. Xavier Velasco: periodistas en la mira
24 de septiembre, 2026
Por Carlos Ramón Morales
Esto ocurre en Veracruz. El testigo Matías le revela a la periodista Amanda historias espeluznantes que vivió cuando el crimen organizado lo tuvo en reclusión forzada. Y Amanda se lo cuenta a Santiago, fotoperiodista, y le propone investigar junstos. Y cuando asesinan a Amanda, Santiago decide ahondar en esta red de violencia que provocó el homicidio de su mentora y que podría amenazarlo a él también.
Thriller tenso y conmovedor, la ópera prima de J. Xavier Velasco, Cocodrilos, hace de la ficción un vehículo pertinente para denunciar la violencia contra el periodismo que se ha vivido en Veracruz y en el país. Un elenco consistente, que tiene en la cabeza a Hoze Meléndez, Teresita Sánchez y Arcelia Ramírez, hace de Cocodrilos una película de mensaje urgente y de incómoda emoción.
Cocodrilos estrena a partir del 24 de septiembre en salas comerciales del territorio mexicano. Una charla con el director, J. Xavier Velasco, arroja pistas de una historia sobre el crimen, pero también sobre la valentía de la denuncia.
El tema de la violencia contra los periodistas en Veracruz es doloroso y vigente. En Cocodrilos lo recreas desde el thriller. ¿Cómo nace tu interés en contar esta historia?
Cocodrilos es una ficción que tiene su origen en la realidad. A mí me impactó la violencia que se desató en Veracruz, donde hubo muchísimos casos de acoso y asesinatos. A partir de ahí pensé que se debía contar esta historia. Desde el inicio mi intención era la ficción, porque soy un director de ficción.
Hay muchos documentales sobre el tema que son profundos, de gran calidad cinematográfica o periodística, pero a mí me interesaba acercarme a audiencias que no tienen cercanía al documental o a los reportajes. Y para mí el thriller es una herramienta narrativa que me encanta, con la que me siento cómodo desde cortometrajes como Juan y la Borrega, donde he explorado temas sociopolíticos a través del thriller.
Así surgió la aproximación a esta historia dura, que requería acercarse con mucho respeto, mucho tacto, pero sin dejar de lado la parte cinematográfica.
Tienes un elenco interesante; destaca Hoze Meléndez, con quien has hecho dos películas, porque después también estelarizó Psicópata, el asesino del conejo blanco; es como una suerte de actor fetiche. Platícame cómo ha sido trabajar con él y representar personajes como el fotoperiodista Santiago.
Me interesó mucho el personaje del fotoperiodista como protagonista. Uno de los eventos trágicos que me motivó a escribir esta historia fue el asesinato de Rubén Espinosa, fotoperiodista de Veracruz que se tuvo que exiliar por las amenazas y que después lo asesinaron en la Ciudad de México.
Me interesa su cercanía con la cámara, la representación a través de la óptica. Desde el principio me vino a la mente Hoze, que antes lo vi en Mente revolver y me encantó su trabajo. Pensé que él sería un Santi perfecto.
Lo acompañan Teresita Sánchez, que la conocía de La camarista y me encantó su personaje de la Minitoy. Ella podría ser Amanda, la periodista mentora de Santi. Y así se fue armando un reparto de ensueño.
Los personajes exigían un nivel lectoral importante, porque se podía caer en clichés o exageraciones, estar fuera de tono y descuadrar la película, pero tuve la fortuna de que ellas y ellos se subieron al barco.
Santiago parece un detective privado, que junta pistas para entender qué ocurre, y eso le permite reconocer distintos personajes. Alguna escena con el informante Matías y su madre, o con sus colegas periodistas; una galería de personajes que muestra una sociedad aterrada, descompuesta, que calla.
La violencia es multifactorial, no sólo afecta de primer impacto, también tiene daños colaterales y era importante ver cómo se conecta todo. Tomando un poco los tropos del detective policíaco, con Santi descubrimos cómo la violencia afecta su entorno. El padecimiento de su madre a partir de la desaparición forzada del esposo; el testigo Matías que es víctima del levantamiento y lo obligan a trabajar con el crimen organizado; su madre que sufrió su ausencia pero que cuando él aparece quebrado es irreconocible y ella debe lidiar con eso.
También hay diferentes tipos de periodista en la historia: el idealista, quien perdió sus ideales y se adecuó por inercia, quien no quiere participar porque tiene miedo; la realidad es compleja y no quería caer en blancos y negros, no quería polarizar ni romantizar. Era una trama de cómo la violencia afecta a las personas y también su interconexión.
¿Por qué se tiene que ver Cocodrilos?
Es un thriller intenso que te lleva de la mano de principio a fin. A pesar de que está proyectando una problemática vigente, no deja de tener una estructura dramática que engancha y dialoga con el espectador, que lo mantiene en suspenso. Está filmada en una especie de inmersión. El espectador va con el personaje en esta investigación, y lo va sufriendo y comparte sus temores. A nivel intelectual genera una reflexión, pero también es una experiencia estética y emocional, que no te deja indiferente.
Cocodrilos (México, 2025). Dirección y guion: J. Xavier Velasco, desde un argumento de J. Xavier Velasco y Magali Velasco. Productores: Ernesto Martínez Arévalo, Jessica Villegas Lattuada y J. Xavier Velasco. Compañías productoras: Protopictures, Nopal Army Films, con el apoyo de EFICINE Producción. Cinefotografía: Felipe Pérez Burchard. Diseño de producción: Santos Moncayo. Diseño de vestuario: Adriana Pérez Solís. Maquillaje: Paola Rayón, Elema López Carreon. Diseño sonoro: Omar Juarez Espino. Música: Mike Sayre. Reparto: Hoze Meléndez, Teresita Sánchez, Arcelia Ramírez, Karem Momo, Aída López, Manuel Dominguez, Manuel Cruz Rivas, Mayra Sérbulo y Carlos Aragón. Locación: Veracruz, México.