'Los minutos negros' de Mario Muñoz y el noir tropical

Conozcan a Vicente Rangel, policía de Paracuan que tocó con Rigo Tovar y ahora investiga las muertes de unas adolescentes en El Palmar. 

 

Lo acompaña el Macetón, sobrino de la secretaria de la comandancia, que quiere ser policía. Alrededor de las muertes se cierne una red peligrosa de sindicalistas charros, narcotraficantes, pedófilos. Un México de los años setenta no muy distinto del de hoy. 


 

Si Bajo la sal (2008) fue el noir blanco de Mario Muñoz, Los minutos negros es su noir tropical, verde y con palmeras, transpirado de sudor, pero —sello de la casa— poco piadoso con sus personajes y su búsqueda de justicia. 


 

Basada en la novela homónima de Martín Solares, Los minutos negros es una película que va del misterio al humor negro, de los ritmos tropicales a esos otros, siniestros, del poder.

 

Los minutos negros se presenta en la sección Largometraje mexicano de la 19 edición del Festival Internacional de Cine de Morelia. Platicamos con el director Mario Muñoz y el novelista y guionista Martín Solares sobre esta nueva entrega. 

 

¿Qué te atrajo de la novela de Martín Solares para hacer su versión en cine? 

Mario Muñoz (MM): Soy poco místico en mi forma de pensar, pero aquí sí me sucedió que el libro me encontró. Estaba pensando qué podría ser mi siguiente proyecto y entré a una librería que desafortunadamente ya no existe. Ahí estaba el libro de Martín, entre las novedades. 

Lo empecé a leer y me pareció con una narrativa increíblemente original, muy divertida y obscura, que en el cine contemporáneo se ha perdido: parece que cuando tenemos que hacer una película seria tiene que ser toda seria y si es divertida tiene que ser toda divertida. Esta novela tenía tintes de todo tipo, elementos siniestros entre cosas que daban mucha risa, personajes entrañables, situaciones de amor, de compañerismo,  esta mirada romántica de los setentas. Estaba llena de ideas que funcionaban muy bien.

Sentía que el autor tenía una mente cinematográfica, había escenas que parecían pensadas para que estuvieran en una pantalla, pasan en tu cabeza como una película cuando lo lees. Sentía que me había topado con una joya que me hablaba a mí directamente.

 

‘Los minutos negros’, Dir. Mario Muñoz

¿Cómo trabajaron la historia original de la novela para llegar all guión de Los minutos negros?

MM: Nos aproximamos desde varios ángulos, con varios tonos y distintos finales para capturar la esencia del libro de Martín. El Macetón era una especie de framing device, un marco que te ayuda a contar el centro de la historia, pero siempre Rangel era el centro, entonces tratamos de distintas maneras de integrar al Macetón. En el libro, de hecho, el Macetón de los setentas aparece como un chavito en una escena, un momentito. Nosotros decidimos expandir eso para concentrarnos en los setentas, que es lo que nos interesaba contar.

 Martín Solares (MS): Queríamos que la película contara la historia de un chavo que empieza a trabajar como policía y que está descubriendo lo que significa la palabra justicia, en una parte donde los límites están bastante desdibujados. Queríamos que una mirada inocente contará una historia con momentos divertidos, como decía Mario, y momentos que parecen una tragedia. Con ese testigo casi infantil la historia iba a tomar mucha intensidad y algo de magia. Fue la apuesta que hicimos: converir al Macetón en un testigo directo, que forma parte de los acontecimientos de un modo más visible.

A Martín Solares se le conoce como novelista, ¿qué tal fue la experiencia de escribir guión? Que es un formato diferente y tienes que cambiar el chip.

MS: Uno tiene que olvidar todo lo que ha aprendido como novelista y descubrir la forma que pide el guión cinematográfico. Si estás adaptando una novela tienes que pensar que te vas a quedar solamente con el aroma, que no vas a calcar la estructura, el tiempo, las intensidades de la novela, ni sus ramificaciones.

Si antes hiciste un árbol muy grande, con muchas ramas y animales y personajes sentados en las ramas, ahora tienes que encontrar un camino distinto y pensar en que las imágenes van a desfilar una sola vez frente a nuestros ojos y tienen que ser perdurables. Acepté porque tenía una enorme admiración por Bajo la sal, dije, wow, si Mario hace con el Golfo de México lo que hizo con Baja California, quiero que sea el director de la novela. En todos los momentos transformó el paisaje hostil de la selva en un personaje más. No es un escenario apacible, es algo que está invadiendo la mente del protagonista y crea un clima perturbador. Como él dice: sustituyó los edificios del cine noir por palmeras, lo cual me parece una decisión brillante, porque consiguió el noir tropical.

MM: Ese término lo hablaba con mi equipo creativo, tenemos que inventar el noir tropical, tenemos a Rigo Tovar, tenemos un calor fatal y todo mundo sudado, es resignificar el noir detectivesco de época ¿no?, y también resignificar la justicia y la injusticia mexicana, que esa fue para mí la historia.

 

Con Los minutos negros pensaba en el cine norteamericano de los setenta y los ochenta, también en Perro callejero, Cadena perpetua de Arturo Ripstein, ¿qué referentes tomaron para crear este universo cinematográfico?

MM: Hicimos una investigación muy profunda de los setentas, nuestra production designer hizo un trabajo monumental. 

En los setenta ser policía era ser judiciales. Era a lo que la gente más le temía: estos trajeados, muy formales, y en la película traté de mostrar esa cosa conservadora de los setenta en México. Por otro lado, presentar una nueva generación de detectives que vienen del 68, una generación más joven, a lo mejor influenciada por Serpico y otras películas de detective de la calle. Traté de usar esas influencias del policía mexicano y estos nuevos policías de la contracultura.

MS: La novela y la película muestran lo que pasaría si unos hijos del 68 intentan hacer lo correcto en los setenta, ese choque de fuerzas de algunos que leen Proceso cuando acababa de salir, y que son cercanos a otro tipo de verdad. Más que una historia policiaca convencional, nos propusimos crear una historia emocionante sobre un grupo de policías.

No queríamos que fuera el mismo héroe convencional, sino un grupo de héroes que tenían afición a vivir momentos de mucha intensidad, incluso una gran tragedia.

Los minutos negros (México, 2021). Dirección: Mario Muñoz. Guión: Mario Muñoz y Martín Solares. Producción: Daniela Leyva Becerra-Acosta, Mónica Lozano, Mario Muñoz, Eamon O’Farrill, Andrea Toca, Mónica Vargas, Leonardo Zimbrón. Compañía Productora: Alebrije Producciones, Chemistry, EFD, Traziende Films. Un beso, Voces Imaginarias Fotografía: Federico Barbosa. Edición: Francisco Guerrero.. Sonido: Enrique Greiner.  Música: Diego Benlliure,  y Juan Andrés Vergara. Reparto: Aragón, Carlos Aragón, Enrique Arreola, Sofía Espinosa. Kristyan Ferrer, Mauricio Isaac, Leonardo Ortizgris. Dirección de Arte: Ivonne Fuentes.