‘La pipera’, de Miguel Pérez: en ruta con una mujer incansable

Conozcan a Miriam Ochoa, de oficio pipera -que no trailera, ojo con no cometer el error porque se enfada-, la primera mujer en México y el mundo en operar un camion de doble remolque, con materiales peligrosos, a lo largo y ancho de todo el país.


Desde mediados de los años ochenta la encuentran en las carreteras del Bajío y el Occidente, acercándose a la frontera y regresando hacia el centro, conviviendo con camioneros que han aprendido a respetarla, y haciendo frente a mentalidades anquilosadas.

Pero también la van a encontrar en La pipera, primer documental de Miguel Pérez, psicólogo de estudios, trailero y fotógrafo de oficio y pasión. 

El retrato que hace Pérez de Miriam Ochoa no solamente es inspirador, también es una narración generosa sobre los retos, los esfuerzos, la vida cotidiana y las jornadas exhaustivas que viven los transportistas del país, y que en esta mujer fullera encuentran su más enérgica y original expresión.

La pipera es de estos encuentros felices que logra el cine documental: el de un hombre admirador de una mujer insólita, con esta operadora fullera que ha abierto brecha para una generación de mujeres transportistas que ahora surcan los territorios del mundo con total fortaleza y legitimidad. 

 

La pipera participa en la sección México Ópera Prima de DocsMX 2022. El director Miguel Pérez nos cuenta esta aventura por la carretera al lado de una mujer de la carretera extraordinaria.

 

¿Cómo conociste a Miriam Ochoa?

A Miriam la conocí hace 30 años, cuando yo era adolescente y terminaba mis estudios en psicología, desde entonces he tenido una gran pasión por los tráilers. 

En aquellos años las carreteras eran de angostas y de un solo carril. Los camiones tenían una dirección muy dura inclusive para los hombres, no ofrecían ninguna comodidad como ahora, que tienen aire acondicionado y bolsas de aire. 

En ese entorno de camioneros de la vieja escuela, Miriam me impactó mucho. Cuando me la presentaron empecé a balbucear porque no creía qué estaba viendo, lo que más me movió fue saber que era la única mujer en un entorno masculino.

En ese entonces el parque vehicular era menor al actual, la mayoría de los traileros andaban en la misma ruta. Con el tiempo empecé a  conocer su historia y quedé enganchado con este personaje que sin querer se fue forjando.

 

¿Tú también trabajaste manejando trailers?

Yo también manejé trailers, antes tenías que empezar picando piedra desde el taller, como ayudante mecánico, tenías que aprender de los viejos operadores. Después ese proceso me asignaron un tráiler de caja seca.

Miriam Ochoa siempre ha trabajado con materiales y residuos peligrosos, lo hacía en un doble remolque con exceso de peso, es considerada la primera mujer en México y el mundo en manejar este tipo de unidades. Ha transportado prácticamente todos los materiales peligrosos y explosivos que existen, desde amoniaco y azufre, hasta gasolina, diesel y turbosina, materiales que requieren de una pericia muy compleja y de un gran conocimiento técnico para saber cuál es la forma de cargarlos y descargarlos, porque un pequeño error puede tener consecuencias garrafales.

 

¿En qué momento empezaste a interesarte en hacer un documental con Miriam Ochoa como personaje principal?

Siempre me gustó la fotografía análoga, el proceso de revelar con químicos en un cuarto oscuro. En aquella época me gustaba fotografiar camiones pero nunca lo hice de manera profesional, hasta que empecé a trabajar en un proyecto de mujeres traileras y fue cuando retomé mi relación con Miriam; nos fuimos de viaje y viajamos muchos kilómetros. 

En estos viajes me convencí de que la historia de Miriam Ochoa tenía que contarse, saber por qué pasó de tener una vida como médico a entrar a un mundo tan machista, que nunca acabó de aceptarla por ser mujer.

Había un tema de hostilidad contra de ella, atentaban contra su vida porque en repetidas ocasiones le hicieron cosas a su camión, como pincharle las mangueras para provocar un accidente, pero ella nunca se rajó.

Ser trailero es un trabajo pesado por las desveladas, las malas pasadas y los sustos. Además, es un trabajo muy poco valorado en todo el mundo. Simplemente en la pandemia yo le decía a Miriam que descansara, porque era población vulnerable, pero ella nunca paró. Gracias a ella la gasolina siempre llegó a las estaciones del país. Si te fijas en el país jamás hubo desabasto de la canasta básica, eso fue gracias a los transportistas.

Ahora en el país es que se está reconociendo mucho a la mujer que ha incursionado en el mundo corporativo, es algo que antes no pasaba, pero mujeres como Miriam, que tienen un oficio, muchas veces no se les reconoce como es debido. 

 

¿Cómo fue la relación de Miriam Ochoa con la cámara?

Me ayudó ser su amigo y, sobre todo, su colega, porque sabía cuando era momento de hacerme un lado y apagar la cámara para no hacerla sentir incómoda. Me tocó en varias ocasiones venirla grabando de noche, lloviendo y jalando seis mil litros de gasolina y ella tenía que estar muy concentrada en el camino porque cuando empieza a llover se remueve el aceite, el diesel o la gasolina en el pavimento, y el camino resbaloso y con dos remolques es muy peligroso.

Entonces me ayudó conocerla a ella y a su profesión, para saber cuál era el momento en el que estaba más relajada y podía dar más de ella, por eso la mayoría de la escenas las grabamos de día, con el cielo despejado y el pavimento seco.

 

 

 

Últimamente hay muchos documentales sobre mujeres que hacen oficios que históricamente han sido exclusivos de hombres, estas historias las realizan directoras o colectivas feministas, que tienen la intención de resaltar la labor de las mujeres. Tú llegas por el lado opuesto, pero al final acabas haciendo un documental que da visibilidad a las mujeres. ¿Te pensabas siendo parte de estos intentos? 

Todo el proyecto inicio de la admiración que sentía por Miriam y otras mujeres traileras que años después salieron a la escena. Las admiraba porque sabía muy bien lo que estaban viviendo, porque de alguna manera yo también lo estaba pasando como hombre. 

Cuando pasaba por ciertos problemas en la carretera, siempre pensaba en cómo le haría Miriam para solucionarlo; eso de alguna manera me sensibilizó mucho, ya que al ser una industria pensada para hombres, la infraestructura está diseñada para nosotros. Las mismas empresas de transporte sólo hacen dormitorios, baños y regaderas para hombres.

Después de un viaje de 36 horas seguidas lo único que necesitas es tener un lugar para bañarte y dormir, eso ellas no lo pueden hacer, simplemente porque no hay instalaciones propias. Por eso a veces tienen que conseguir un hotel, con sus propios recursos, para descansar. 

Por otra parte, cuando el hombre trailero termina una jornada de trabajo de un mes en la que sólo durmió 16 horas, llega a su casa y todos lo dejan descansar dos o tres días, para recuperarse de las desveladas. Con Miriam no era así, cuando ella llegaba de su jornada laboral se ponía a hacer cosas del hogar, quería ponerse al día con sus hijos y su esposo. 

Para mí Miriam era una mujer incansable, con una fortaleza física impresionante y, sobre todo, una enorme fortaleza emocional para poner buena cara a todo lo que enfrentaba.

 

La pipera, Dir. Miguel Pérez

 

¿Qué significa para ti estrenar el documental en DocsMX? ¿Miriam Ochoa estará presente en el festival? 

Obviamente Miriam está invitada a la proyección, esperamos que pueda asistir porque trae un problema de salud y todo va a depender de cómo evolucione. Ella es de la Ciudad de México, pero lleva muchos años viviendo en Guanajuato justo porque en Salamanca hay una refinería y ella se encarga de mover ese material.

Estoy muy feliz de estrenar en Docs Mx, me parece uno de los festivales con mejor trayectoria y más público, me pone muy contento saber que el documental y el trabajo de Miriam tendrán la difusión que se merecen.

 

¿Qué sigue para ti como documentalista? ¿Seguirás registrando a las mujeres traileras?

El documental desde siempre me ha gustado y creo que ya encontré la oportunidad para incursionar en el medio. En la mente ya traigo varios proyectos, pero todavía están muy verdes. 

Con La pipera fue la primera vez que viví todas las etapas del cine documental, desde la preproducción hasta la distribución, y esto también me da más confianza para hacer más proyectos en un futuro.

 

 

La pipera (México, 2022). Dirección y producción: Miguel Pérez. Productora: Diez Cuatro Films. Fotografía: Carlos Flores. Sonido directo: Santiago Aramburu. Diseño de sonido: Alejandro Orduña. Edición: Bernardo Orduña, Carlos Cárdenas. Elenco: Miriam Ochoa, Francisco Ramírez, César Vega, Juan José Rebolledo, Montserrat Vega, Carmen Botello, Georgina Carrasco, Claudia Gasca, Manuel Rojo.