‘Breaking la vida. Underdogs’ de Abraham Escobedo-Salas: crecer entre el baile

El breaking, breakdance para los legos, la columna física del hip hop, este baile frenético de ascendencia afro-puertorriqueña, de apariencia anárquica pero que pide disciplina y condición propias de atletas, se ha afincado en todo el mundo. Por supuesto, también en Guadalajara.

 

En la capital de Jalisco sobresale el crew de los Holookunz, sexteto de jóvenes en sus veintitantos que convocan a la rueda en un parque público, mañana aparecen en un programa de televisión, una semana después participan en una competencia de alcances nacionales. 

Pero los b-boys Kastro, Kastrito, Migue, Maxsteel, Chiki y Ojitos viven este ejercicio  junto a la experiencia de crecer: ser padres, terminar una carrera, enamorarse, aprender un oficio; cruzar sus distintas juventudes a la vez que perfeccionan los tricks y su footwork.

Abraham Escobedo-Salas ha seguido al crew de los Holookunz durante casi una década. Ha sido testigo, amigo, incluso parte del grupo. Esta experiencia se muestra en Breaking la vida. Underdogs, documental sobre el movimiento b-boy en Guadalajara, que también es un testimonio de disciplina, perseverancia y sobre todo de amistad.

Breaking la vida. Underdogs se estrenó este año en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato, y ahora se presenta en sección Documental Mexicano del 20° Festival Internacional de Cine de Morelia.  

 

Platicamos con Abraham sobre este ejercicio de registrar el vértigo, la energía, la vitalidad de este grupo de b-boys de Guadalajara.   

 

En YouTube encontré un cortometraje documental tuyo de 2012, titulado B-boy (2013), que parece ser el antecedente de Breaking la vida; significa que llevas más de una década alrededor del tema. ¿Cómo fue que empezaste con él?

No sólo fue un antecedente de Breaking la vida, también es el material que aparece al inicio del largometraje, los primeros seis minutos. El proyecto lo empecé en agosto de 2011, cuando apenas estaba en la universidad.

Mi intención siempre fue hacer un retrato del equipo de los Holookunz. Gracias a este proyecto tuve la motivación para hacer un retrato grupal que abarcara más aspectos de su vida y sabía que eso iba a ser imposible en un cortometraje. Fue complicado insertar las historias de los seis personajes porque, a fin de cuentas, exploran partes de la juventud que son un reflejo de lo que yo estaba viviendo a mis veinte años.

 

¿Cómo fuiste delimitando los temas del documental y cómo le diste forma a todo el material que grabaste siguiendo la vida de este grupo?

Desde el inicio buscaba explorar distintos temas de la juventud que se tocaban con la vida de cada uno de los chicos, como la paternidad en la juventud, la persecución de los sueños, el amor romántico, la búsqueda del yo profesional y la búsqueda de la identidad.

El problema que se me presentó como documentalista es que a veces era difícil saber en qué momentos meterme con mi cámara y en qué momentos parar. Me dilaté en filmar el documental porque sentía que había un ciclo que ellos tenían que cumplir dentro de su arco dramático. Tenían que terminar su historia para avanzar y comenzar sus vidas adultas aparte, y continuar con sus aventuras.

Ahí tengo que agradecerle a mi editor Abraham Cruz, porque gracias a su trabajo el documental tiene una estructura.

 

¿Cómo fue tu relación con los Holookunza lo largo de una década de  grabarlos?

Más que perseguirlos con mi cámara traté de formar lazos de amistad con cada uno de ellos, hasta me volví parte del crew. A veces bailaba con ellos y en ocasiones pasaba tiempo con ellos sin la cámara, tenía confianza en el equipo, a tal grado que no me importaba mucho si acababa la película o no, simplemente me importaba lo que estaba viviendo con los chicos.

Puede haber documentalistas que filman la película y nunca regresan, en mi caso es diferente: yo busco formar relaciones que perduren más allá del corte final, porque finalmente las amistades que se forman nos hacen trascender y  transformarnos mutuamente. 

También le agradezco mucho a Koosuke Julián Amezcua, quien se aventó la animáción de los créditos, por agregarme a pesar de que nunca aparezco frente a la cámara, ya que también tuve un proceso de transformación personal, junto con los protagonistas de la película. 

 

 

El breaking y los b-boys son una forma de baile que pertenece a las comunidades afrolatinas. ¿Cómo crees que se ha adaptado esta cultura en nuestra sociedad, en específico en Guadalajara?

Lo bonito del breakdance y del hip hop es que se le pueden insertar muchos ingredientes pertenecientes a la región o al país. Por ejemplo, uno de los movimientos que hace Kastrito está inspirado en los voladores de Papantla. Y lo mismo pasa en cada país, se hacen pequeños guiños a la cultura nacional o regional, que se transmiten a través del baile.

Como en todo ámbito artístico, en el breakdance se realiza una búsqueda de lenguaje a través del movimiento y el cuerpo nos lleva a expresarnos acerca de quiénes somos y de dónde venimos. 

 

¿Los Holookunz ya han visto la película? ¿Qué opinan de ella?

Les mostramos el corte final a todo el crew, junto con mi productora Laura Ramírez. Era importante que se sintieran contentos con el trabajo que habíamos hecho. Les comenté que si había algo que les molestara o que creían que no debía de aparecer en la película lo habláramos, y que si aun así ellos consideraban que no era correcto que apareciera, entonces iba a respetar su decisión.

A final de cuentas ellos existen fuera de la pantalla y lo que uno comunica influye en sus vidas posteriores, sobre todo porque la película queda como una huella marcada en el suelo. Además, siempre he pensado que el cine es un trabajo colaborativo, así que es importante tomar en cuenta la opinión de los demás.

Breaking la vida, Dir. Abraham Escobedo-Salas

La película se va a proyectar en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato 2022. ¿Qué expectativas tienes al respecto? ¿Van a ir los chicos del crew a la proyección?

Deseo que la película encuentre a su audiencia, que puedan sentir y vivir la película. También espero que pueda llegar a conectar e inspirar al público, porque uno de mis objetivos era ese, motivar al público para perseguir sus sueños y trabajar duro, a pesar de todas las adversidades. 

También creo que hay un mensaje bonito en la película, porque a pesar de que los chicos siempre pierden, nunca dejan de estar batallando, y eso inevitablemente te hace crecer. A veces el sistema sólo reconoce a dos o tres personas, pero en el arte lo que más importa son los procesos de retroalimentación y el crecimiento a nivel personal, y eso es lo que nos dejó la película y eso es lo que realmente me importa.

 

Breaking la vida. Underdogs (México, 2022). Director: Abraham Escobedo-Salas. Fotografía: Abraham Escobedo-Salas. Producción: Laura Ramirez. Guión: Abraham Escobedo-Salas. Edición: Abraham Cruz Herrera. Sonido: Amelia Vega. Animación: Koosuke Amezcua Furuya. Reparto: Brandon Alejandro Valencia Rubio, José Antonio Valencia Rubio, Miguel Ángel Gonzalez Gómez, Axayactl Ramos Vázquez, Oscar Eduardo Quintero Ramírez, Emiliano Moncada Zohn.